Mis padres no me bautizaron, ni me educaron en ningún valor religioso. Simplemente dejaron que yo eligiera en que quería creer (ya que ellos no pudieron elegir), y elegí no creer en nada. Pero mis padres siempre (recalco, SIEMPRE) han insistido en el respeto a quien sí creía.
Respeto. Una palabra que se oye mucho pero no tanto se cumple. Una palabra predicada por los que ahora no respetan mi libertad. Me siento invadida, casi perseguida, prácticamente señalada como una hereje en la Edad Media.
¿Que por qué vengo ahora con estas? Es sencillo: con motivo de la JMJ, o "Jornada Mundial de la Juventud" (Católica, añadiría yo), el Papa Benedicto XVI va a visitar Madrid, y en torno a esa visita, miles de jóvenes cristianos-católicos van a reunirse en la ciudad para ser felices y comer perdices.
Aclaro: me parece estupendo, en serio, que cada uno celebre sus creencias, que se reúna, que el papa vaya a donde le salga del papamóvil, y demás. Pero me molesta que una religión invada la vía pública y la prensa.
Es simple. Yo, que soy totalmente atea, podría reunirme con miles de ateos de todo el mundo en cualquier ciudad, a celebrar que Dios no exista, gritando felizmente que "la única iglesia que ilumina es la que arde". Pero no lo hago, por respeto a los demás. Entonces ¿Por qué tengo que aguantar durante día y noche, ya sea en informativos, publicidad, o en la calle misma, que toda esta gente me restriegue por la jeta que son felices con su religión? ¿Por qué el máximo representante de una religión que mucha gente no comparte tiene que invadir la vía pública?
Existe una cosa llamada libertad. Y hasta donde yo sé, la libertad de una persona termina donde empieza la de otra. Por supuesto que los católicos son libres de serlo, pero yo también soy libre de no seguir ninguna religión. Bajo mi punto de vista, y más en los tiempos que corren (ahora hay diversidad cultural, y aunque el catolicismo sea una de las bases de la cultura de España, ahora conviven aquí musulmanes, judíos, ateos, agnósticos, etc. Y todos merecen un respeto) las ideologías de cada uno, su religión, deberían ser privadas.
Los católicos tienen iglesias. Los musulmanes tienen mezquitas. Los judíos sinagogas. Yo tengo mi casa. Pero todos compartimos la calle.
Cada visita del Papa, cada Semana Santa (este año ya fue la repanocha que el ayuntamiento de Valladolid colocara altavoces por toda la calle en los que sonaban rezos y cánticos), cada JMJ, no va a dejar de parecerme una invasión a la libertad, porque lo es.
Señor Benedicto, Señor Rouco, ¿Acaso es un intento de que me arrepienta de ser una infiel? Pues, por lo que a mí respecta, solo os pido una cosa: Ya que soy una hereje, una infiel (y para colmo, una enferma homosexual, y nótese mi sarcasmo), dejadme vivir en el pecado, dejadme ir al infierno, pero en definitiva, dejadme en paz.
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