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Para mí está muy claro; la humanidad, a lo largo de la historia, ha ido colocando dioses inventados en los espacios que los avances científicos y la inteligencia no podían llenar.
En la prehistoria, ¿cuál podía ser la preocupación de un homínido cuya actividad era protegerse y sobrevivir en la naturaleza? Pues los elementos naturales que él no podía comprender: de dónde viene el fuego, por qué a veces es de día y otras de noche, por qué a veces cae agua del cielo, qué pasa con X miembro de la tribu o del grupo cuando se muere...todo ello con muchas supersticiones y con sentimientos de que algo divino, algo por encima de ellos les controlaba.
Y por consiguiente, ¿cuáles eran los ritos primitivos? Dibujar escenas de caza que les dieran suerte, culto al Sol, monumentos para los muertos, creencias en el más allá, representación de la fertilidad en estatuillas, monumentos para observar el cielo y las estrellas...
Más adelante, en la Edad Antigua:
Ni siquiera voy a hablar aún de Grecia y Roma. En Egipto, todos conocemos ya las pirámides y los ritos funerarios. Los dioses eran de los muertos, el cielo, la tierra, el Nilo, el amor, la fecundidad, la feminidad...
Y por todos es conocido (ahora sí) la cantidad de dioses y de mitos griegos y romanos, para explicar fenómenos como el eco, o para poner nombre a las estrellas, o para responder a las dudas existenciales de cada uno sobre su destino. Los dioses griegos y romanos son realmente parecidos a los humanos, con sus enfados, sus pasiones, sus sentimientos...dioses que podían llegar a enamorarse de mortales. Es un claro ejemplo de lo que digo en el título de la entrada.
En el hinduísmo, la idea central es la existencia de un universo alternativo detrás del que nosotros vemos. Un universo estable, inmutable, al que solo se llega tras una serie de reencarnaciones que lleven al individuo a un estado de equilibrio espiritual.
Pero bueno, todo esto han sido religiones politeístas, ¿qué pasa con las monoteístas?
Pensad en el Islam, el el judaísmo, en todas las variantes del cristianismo (católicos, ortodoxos, protestantes...)...
Todas tienen un solo Dios, al que, curiosamente, todos describen igual, solo que con distinto nombre. Y en todos los casos, ¿qué promete ese dios?
Una vida después de la muerte, en un lugar acogedor, junto a tus seres queridos, sin sentir dolor nunca más. Eso sí, solo si te portas bien.
A dónde quiero llegar con todo esto:
Para mí la idea es muy simple.
Los humanos nunca podremos saber el porqué de todo lo que nos rodea. Y no sabemos asumirlo. Ese no saber asumirlo es al mismo tiempo el motor de nuestra evolución y el motivo de que nunca lleguemos a ser felices.
Los humanos no podemos asumir el no tener el control sobre todo, el no saber por qué pasa A y no B, ni de donde vienen A ni B.
Y este es el meollo de la cuestión. Al no saber asumir esa realidad, inventamos algo superior a nosotros (al que curiosamente nadie ha visto nunca), que lo sepa todo, lo vea todo y esté en todas partes.
Oh, venga, ¿como los Reyes Magos?
¿Que los primeros hombres tenían miedo/curiosidad/respeto (como lo queráis llamar) al Sol? Pues toma, dios del Sol.
¿Que los griegos no sabían explicar el porqué de las estaciones? Muy fácil: la diosa de la naturaleza solo puede ver a su hija la mitad del año, y la otra mitad se deprime (Primavera-verano/otoño-invierno)
¿Que los egipcios dependían de una enorme lengua de agua, que a veces crecía y arrasaba con todo y otras casi no traía agua? Pues toma, dios del Nilo.
La humanidad ha ido avanzando. Ahora sabemos por qué "sale el Sol", por qué a veces hace frío y por qué el Nilo sufre crecidas. Pero seguimos sin saber, y nunca lo sabremos, qué pasa cuando te mueres.
Por eso, haya las religiones que haya, evolucionen como evolucionen...siempre, siempre, siempre, Dios será ese ente superior que te acoja cuando tu alma abandone tu cuerpo.
Porque nunca sabremos si hay algo después de la muerte... pensar que no hay nada da mucho miedo, pero pensar que nunca lo sabrás da mucho más.
En resumen.
Los dioses de cada religión son reflejo de lo que no sabemos, de lo que tememos. Es la explicación que nunca tendremos. Es un escudo ante la cruda realidad.
Es como decirle a tu hijo que los regalos de Navidad se los dan tres señores del Lejano Oriente...es bonito, es mágico...pero es mentira.
Y conste que no me parece mal, todos necesitamos un apoyo. Todos. Cuando las cosas van mal, ¿qué mejor que alguien a quien no puedes ver para contarle lo que te pasa? Él te ayudará, el lo arreglará todo. Él es como tú...porque tú te lo has inventado como querías que fuera.



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