lunes, 10 de marzo de 2014

Hoy he estado dando un repaso a la historia de este Blog.

Cielos, era muy pequeña cuando lo empecé (tanto, que lo sigo siendo ahora). Eso explica que la mayoría de entradas hayan generado en mí cierta compasión. Se me ocurren varios comentarios jocosos.

Lo cierto es que escribía lo que otros querían que escribiera, a veces. Los comentarios cursis vacíos que tanto critico y que abundan en las redes sociales están dispersos por varias de mis entradas. Las únicas aportaciones que no me traen malos sentimientos son las que escribí cuando ya no podía más, en un acto desesperado por contarle a algo lo que no podía contar a un "alguien". Y no es que haya tenido una adolescencia tremenda ni terrible. Ha sido como las de otros muchos, pero supongo que no supe canalizar mis emociones fuera de este cuadrado en algún lugar de la inmensa red.

Y por eso no estoy borrando nada de lo que leo, me guste o no. Aunque para mis adentros piense "Menuda estúpida eras", no tiene sentido que lo haga desaparecer. Fui así, me pasaron esas cosas y decidí redactarlas de ese modo. Tiene su encanto hacer estas retrospectivas de vez en cuando.

Al fin y al cabo, en otros tres años, si esto sigue aquí, volveré a pensar que era una estúpida mientras leo estas mismas líneas.

Y es lo que me gusta de tener estos cachitos de mí dispersos en una página. Aunque así los vuelva susceptibles de crítica, son los fragmentos que me componen y que en algún momento me compusieron. Y si ahora estoy orgullosa de mí, sería muy tonto querer borrar lo anterior, como si no hubiera habido una evolución ni un crecimiento.

No sé qué hacéis leyendo esto, si es que seguís ahí.

Pero es de esas cosas que, nuevamente, necesitas ver plasmadas para que se ordenen en la cabeza.

Buenas tardes.

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