lunes, 3 de febrero de 2014

Dejadme quererla a solas, soy casi toda suya.

Cómo das vueltas al café,
mientras nos hipnotizas
a ambos
justo antes de bebernos.

Cuándo abrí la cerradura,
que (aunque fuera de Pandora)
yo he decidido
tragarme la llave.

Dónde termina tu magia,
pues yo diría que tras los rizos
ya no cabe más alma
ni más quererte.

Quién te enseñó a besar
para que lo conviertas en arte,
y a mí en aprendiz,
y al resto en parodia.

Qué tiene tu voz
con mi estómago,
que se alían y me traen
las dichosas mariposas.

Por qué me sales al escribir,
por qué al dibujar,
o al soñar.
Por qué no vienes esta noche.


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