viernes, 13 de septiembre de 2013

Nunca sé qué poner de título a las cosas que no debería publicar.

Aunque suene a cliché de película, es cierto que la ropa termina desperdigada por el suelo de la habitación. O por el de varias habitaciones, según la ocasión.

Siempre se dice "donde estén la cama o el sofá, que se quite lo demás. Qué incómodo".
Pero es que llega un punto en el que olvidas si estás en vertical o en horizontal, en una mesa o en el suelo.

Olvidas que tienes vecinos,
la hora a la que sale tu tren,
que el gato te mira desde la esquina,
que el móvil te está sonando.

Y ahí está la gracia.

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