lunes, 29 de abril de 2013

No me dejéis seguir desvariando.

Qué rápido pasa el tiempo y que lentos los recuerdos.
Cuando los hay, claro.

Si dices "trescientos sesenta y cinco días", tal vez no sea tan sorprendente el cambio.
¿Qué es el tiempo, a fin de cuentas, sino una medida que escribimos los humanos?

¿Y qué le importa al cosmos todo esto? O a ti.
¿Qué haces aquí, por cierto?

Anyway, en un año mi vida ha dado un vuelco.
180º grados, dicen.
No me parece adecuado medir vidas con trigonometría.

Mi ángulo llano tiene nombre de mujer.

¿Qué tendrá la cafeína...

...que cuando probamos el primer café, todos nos volvemos poetas?

Juguete roto.


Nunca he entendido el feo y triste significado de la expresión "Juguete roto".
Mis juguetes rotos siguen en mi habitación.
Pensad en lo poético de un juguete que cumplió con su propósito.
Que entretuvo a alguien, que soportó los duros procesos de aprendizaje de un proyecto de persona (las babas, los lanzamientos, los tirones de pelo sintético y los raspones contra suelos y paredes), o que simplemente estuvo ahí. Ese que tal vez no recuerdas pero aparece en cada álbum de tu etapa más inconsciente.

Pero si se rompió, es que lo hizo.

¿No os da mas pena ese juguete que se queda en la caja? O tal vez, con mejor suerte, abandonado en la estantería o regalado al primito pequeño.
¿Ese que, prefabricado e impersonal, nacido en PVC y bañado en acrílicos, nunca gustó del todo a su dueño? El que se abre, más por compromiso ante la expectante abuela que por gusto, únicamente el día de Reyes.
Ese tiene una historia ciertamente dramática.

Aunque, siendo pragmáticos, todos sabemos que la personificación de los juguetes es irracional.

¿Lo es?

lunes, 28 de enero de 2013

7H3-NUR53 (Parte 6)

-AAAAAAAAAAAAAAAAAHG
-¡¿Qué pasa?!
-Sigue sin ser ella. Sus ojos...no...sigue sin ser ella. ESTO ES UN MONSTRUO. ¡NO ME SIRVE!
-¿Y qué esperabas? Por Dios, es un guiñapo hecho de cachos de gente, ¡sólo porque quieres volver a ver a tu difunta esposa!
-No es ella. No es ELLA. Esto es un MONSTRUO.
-¿Acaso la recuerdas a ella? ¿Recuerdas su cara?
-...¿Qué? Clar-claro que la recuerdo.
-Quieres pintarla, pero ya no la recuerdas y necesitas un modelo ¿me equivoco?
-La recuerdo perfectamente.
-Ya...¿desde cuando necesitas modelo? Es más ¿por qué ibas a llegar al extremo de desear un modelo muerto, a cachos...una abominación así sólo podía ser tu último recurso.
-Cállate.
-No te culpes. Ya han pasado doce años. Es normal que la olvides. La mente es sabia. ¿Por qué torturarse intentando rememorar algo que no volverás a ver nunca?
-CALLA.
-Pero no pasa nada, ahora me tienes a mí. Llevamos doce años juntos. Has sido feliz. Te he hecho feliz. Más de lo que te hacía ella. ¿Para qué recordarla? Deja que todo sea como debe ser.
-C-cállat...e...

Él cae al suelo en crisis, temblando. Ella corre a inyectarle los medicamentos y le acomoda un cojín bajo la cabeza. Está nerviosa, pero su cara no deja ver las emociones. Nunca las deja. Ella es así.
Unos minutos después, cuando está segura de que él está estable, comienza un monólogo mientras le toma de la mano. La mirada fija en el vacío y la expresión totalmente impasible. Da saltos de un tema a otro, tal y como pasan por su cabeza. Esto es algo que no ha hecho nunca.

-...que no sienten, dicen. Que los psicópatas no sienten la más mínima empatía. Dicen. Bueno, la verdad es que yo nunca la he sentido por otra gente, lo cual es irónico trabajando en lo que trabajo. Me metí en enfermería porque la nota no me daba para medicina. ¿Ves? Otro tópico que se desmonta. No todos los asesinos en serie son tan inteligentes. Pero claro, eso nunca se sabrá. No puedo escribir un libro contando estas cosas, sabes... Bueno, eso. Que nunca me ha gustado la gente. Tampoco me disgusta, pero simplemente me siento en otra categoría. Los demás me son indiferentes. Pero tú...tú eres distinto. Siempre...siempre lo has sido. No me digas por qué. Algo tendrás que se escapa a mi entender. Pero llegaste así, lleno de sangre, de heridas, con los cristales del coche clavados en los brazos...y aún así me enamoraste. Eres...la única persona por la que he sentido algo alguna vez. Estando en enfermería no podía atenderte yo. Un caso tan grave como el tuyo no era mi competencia. Pero pasaba todos los días por tu habitación durante las dos semanas y media que estuviste en coma después de tu operación.

Poco a poco, él va despertando su mente, aunque su cuerpo no puede responder aún

-¿Sabes? Cuando llegaste al hospital aún no había matado a nadie. Tentaciones había tenido. Ya sabes, el típico viejo en estado vegetativo que vive años conectado a una máquina, ocupando una cama en el hospital y dando la tabarra a un montón de personas para su mantenimiento porque sus hijos prefieren tenerle en el hospital, que es gratis, a tenerle en el asilo. Total, le hacen el mismo caso. Pues muchas veces he querido desenchufar sus máquinas cuando nadie lo viera. En el fondo sé que les estaría haciendo un favor. Pero está tan mal visto...realmente entonces reprimía esos impulsos como si fueran algo malo. Tampoco he dado nunca demasiada importancia a mi empatía nula. Como nací así nunca me ha parecido chocante.
En fin...ahora que no me estás escuchando puedo contarte esto. Necesito hacerlo. Y así nunca podrás ni podré yo misma echármelo en cara.
Cuando os trajeron a los dos ella estaba mucho más grave que tú. Estuvo en coma desde el principio. Tenía un neumotórax porque en el momento del choque no llevaba el cinturón puesto y el airbag se le "clavó" en el pecho. Las costillas se le partieron y rasgaron la pleura del pulmón. Perdió tanta sangre en el camino que no sé ni cómo llegó viva al hospital. Es increíble lo que resiste el cuerpo a veces. Si hubiera estado despierta hubiera sido una agonía horrible, supongo. Estuvo horas en el quirófano. Y las previsiones no eran muy favorables. Salió de la habitación para seguir ausente y sin demasiada mejoría en su cuerpo.
Dos días antes de que tú te despertases del coma, fui a visitarla. La envidiaba tanto... Esa chica menuda y pelirroja tenía algo que yo no tenía. La emoción del amor me resultaba tan rara y tan incomprensible como los celos que sentía en ese momento. La analicé durante horas sin entender cómo podía una persona querer tanto a otra. Porque...bueno, no sé si lo recordarás, pero cuando los servicios de emergencia fueron a trasladaros al hospital os encontraron...dados de la mano. Y en seguida se corrió la voz por el hospital.
Llegué a odiarla. Sin conocerla. La odiaba. La querías y yo te quería a ti. Mis instintos asesinos eran tan fuertes que dejé de pensar que fueran malos. ¿Qué iba a pasar? Venga, nadie iba a darse cuenta...total, iba a morirse igual según los pronósticos.

El pulso de él se acelera, pero aún no va a moverse. Con los ojos aún cerrados, no puede evitar apretar ligeramente la mano de ella. Lo está escuchando todo.

-...tranquilo, no sufrió, no sentía nada. Y yo...yo me sentí tan bien... A nadie le extrañó su muerte así que nunca se le hizo autopsia. Yo pude librarme. Pero, Dios...esa dosis de adrenalina. Esa sensación de poder...
Y cuando te despertaste, fui yo quien te dio la noticia. No tenías a nadie más. Yo fui tan amable, tan comprensiva...te apoyé tanto durante tu recuperación. Fui tu única amiga. Tu único apoyo. Tu única familia. Realmente yo no he hecho nada malo. Te enamoraste de mí. Te enamoraste igual que te hubieras podido enamorar si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias. ¿No lo ves? Antes o después la hubieras olvidado. Estamos hechos el uno para el otro. Doce años lo demuestran.
Yo solo hice lo que tenía que hacer.
La maté. Sí. La maté. Porque tú eres mío, y yo soy tuya.




martes, 25 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Hey, chicos.
¿Qué tal están yendo las fiestas? Espero que bien.
Nada, sólo pasaba por aquí para desearos una Feliz Navidad, y que se os hagan llevaderos estos días de hincharse a turrón y soportar a los tíos pelando langostinos salpicando a todos, y ese tipo de cosas que yo tengo la suerte o desgracia de no padecer.
También quería deciros que no me he olvidado de "7H3 NUR53", de hecho en mi cabeza la historia ya tiene un final, pero necesito estructurar bien lo que quiero escribir para cerrarlo en condiciones (no me voy a deshacer de ello en una sola entrada). Intentaré avanzar un poco estos días pero no puedo prometer nada, ya sabéis que son tiempos un tanto...ajetreados.
Lo que sí me gustaría poder prometer (de verdad que lo intentaré) es escribir en el blog aunque no sea "7H3 NUR53" estos días. Ideas tengo, pero confusas. Cuando estoy contenta la inspiración se esfuma.
Y...creo que no me dejo nada en el tintero por ahora.
Lo dicho, que paséis unas muy muy felices vacaciones, que quien sea que os trae los regalos en Navidad sea magnánimo con vosotros dentro de lo que cabría esperar en estos momentos tan....tan...bueno, ya me entendéis. O no.
Muchos besos :3

Tomad algo de Jazz, que siempre queda como más intelectual.


sábado, 15 de diciembre de 2012

V de Valerie.

Chicos, estoy más blandita que un tofe al sol.
No es contenido propio, no es original, pero es una de las mejores cosas que podéis leer.
Servidora terminará la entrada llorando.

Carta de Valerie, V de Vendetta.

"Sé que no hay forma de convencerte de que este no es otro de sus trucos, pero no me importa. Yo soy yo.
Me llamo Valerie. No creo que viva mucho más y quería contarle a alguien mi vida. Esta es la única autobiografía que voy a escribir, y Dios...la estoy escribiendo en papel higiénico.
Nací en Nottingham en 1985. No recuerdo mucho mi infancia, pero sí recuerdo la lluvia. Mi abuela tenía una granja en Totter Brook y solía decirme que Dios estaba en la lluvia. Al acabar el colegio ingresé en un instituto para chicas. Fue allí donde conocí a mi primera novia. Se llamaba Sarah. Recuerdo sus muñecas, eran preciosas. Creía que nos amaríamos eternamente. Recuerdo que nuestro profesor nos decía que era una fase adolescente que pasaría. A Sarah se le pasó; a mí no.
En 2002 me enamoré de una chica que se llamaba Cristina. Aquel año se lo dije a mis padres. Fui capaz porque Cristina estuvo a mi lado cogiéndome la mano. Mi padre no podía mirarme. Me dijo que me fuera y que no volviera jamás. Mi madre no dijo nada. Sólo les había dicho la verdad. ¿Tan egoísta fui?
Nuestra integridad vale tan poco...pero es todo cuanto realmente tenemos. Es el último centímetro que nos queda de nosotros. Si salvaguardamos ese centímetro, somos libres.
Siempre supe lo que quería hacer con mi vida, y en 2015 protagonicé mi primera película: Las Salinas. Fue el papel más importante de mi vida, no a nivel profesional sino a nivel personal porque conocí a Ruth. La primera vez que nos besamos, sentí que no quería volver a besar otros labios que no fueran los suyos.
Fuimos a vivir juntas a un apartamento en Londres. Sembró Violet Carsons en los maceteros de la ventana y toda la casa olía a rosas. Fueron los mejores años de mi vida. Pero la guerra norteamericana se recrudecía cada vez más, hasta que finalmente alcanzó Londres. Después de eso no hubo más rosas...para nadie.
Recuerdo cómo empezó a cambiar el significado de las palabras. Palabras con las que no estábamos familiarizados, como "colateral" o "entrega" empezaron a dar miedo, mientras que otras, como "Fuego Nórdico" o "Artículos de lealtad" empezaron a cobrar poder. Recuerdo que "diferente" pasó a significar "peligroso". Aún no lo entiendo; ¿por qué nos odian tanto?
Detuvieron a Ruth mientras hacía la compra; nunca en mi vida he llorado tanto. No tardaron en venir a por mí.
Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible, pero durante tres años recibí rosas, y no tuve que arrodillarme ante nadie. Moriré aquí. Cada centímetro de mí perecerá. Cada centímetro...salvo uno.
Un centímetro. Algo pequeño y frágil, y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo, nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.
Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren. Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero. Con todo mi corazón. Te quiero."

Valerie.



domingo, 9 de diciembre de 2012

7H3 NUR53 (Parte 5)

No hay asesinatos desde hace 36 días.

La prensa parece haberse olvidado de lo sucedido. La gente de la calle ya no habla del tema pero los familiares de las víctimas reclaman justicia al equipo de investigación.
Por un lado es un alivio que ya no haya muertes. Pero sin asesinatos, tampoco hay más pruebas. No hay por donde coger esto. Lejos de dar más información, cada caso da más misterio a la identidad del asesino.
¿Ha parado el asesino (o los asesinos) porque ya tiene dos piernas, dos brazos, un torso y una cabeza?
¿Ya ha terminado un cuerpo? ¿Ya está? ¿Sin más?
No hay sangre. No hay ADN. No hay huellas. No hay conexión.
Y lo peor de todo es que sea quien sea, sigue suelto.

----------------------------------------------------

-No sabía que supieras coser.
-No sabes muchas cosas.
-Hubieras sido útil en el hospital. No sabes la de gilipollas que vienen con la ceja rota.
-Ahm.
-...mira...solo intento entretenerte. Si sigues con esa obsesión y sin hablar con nadie te volverás loco.
-Tarde.
-Al menos ya está entera.
-No.
-¿Qué?
-No está entera. Ya te he dicho que faltan el pelo y los ojos.
-¿Vas a...?

----------------------------------------------------

¿Qué puede llevar a una cría a suicidarse?
Y sobre todo así.

Devon Perkins, 16 años. Se ha dado un tiro en la sien derecha con el arma de su padre, agente de policía. Sus padres habían salido de la ciudad el fin de semana para visitar a unos amigos. La vecina oyó un disparo y llamó a la policía.
Efectivamente, todo apunta al suicidio. Hay huellas de la niña en la pistola y los forenses han confirmado que la causa de la muerte es el disparo en la sien.
Es terrible.

----------------------------------------------------

-¡No me jodas!
-Te he dicho que hacía falta.
-¿Pero qué has hecho?
-Tranquila, ni siquiera parece un asesinato. La pobrecita se ha suicidado. Ya sabes. La adolescencia, esa edad difícil.
-Ojalá estés en lo cierto.
-¿Tienes idea de cómo pegarle este pelo a ella?
-¿Ella? ¿De verdad vas a llamar "Ella" a eso?
-Ten un poco de respeto.

----------------------------------------------------

Los policías han tenido que comunicar la dura noticia a los padres de Devon. Por si fuera poco, ellos han sido quienes han tenido que identificar al cadáver en la morgue.

Al bajar la cremallera de la bolsa, la señora Perkins ha sufrido un ataque de histeria. Es habitual en estos casos. El señor Perkins ha tenido que agarrarla conteniéndose el llanto para que no hiciera una tontería. Los gritos se han oído por toda la comisaría. Después de unos minutos han tenido que llevar un sedante a la mujer. Han sido unos momentos espantosos.
No obstante, entre toda la tensión se ha desvelado una información muy importante.
Encontraron el cadáver de Devon con la cabeza rapada, y Devon se caracterizaba precisamente por tener una larga y cuidada melena pelirroja.
El pelo no ha aparecido.

Todas las alarmas vuelven a saltar. Los investigadores de los otros casos visitan la casa de los Perkins. Pronto encuentran la prueba de que no ha sido un suicidio.

El orificio de entrada en el cadáver estaba en la sien derecha.
Devon es zurda.
Hubiera tenido que retorcerse de una manera un tanto antinatural para darse el tiro con ese ángulo con la mano izquierda en la sien contraria.
Las huellas de Devon encontradas en el gatillo y el resto de la pistola son de la mano izquierda.

Alguien la ha matado y ha puesto las huellas de ella en la pistola.
Alguien ha cometido un error.
"Alguien" es el asesino que están buscando.