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domingo, 4 de diciembre de 2011

Y el hombre creó a un Dios a imagen y semejanza de su miedo.

Primero de todo, para evitar que algún capullo malinterprete mis palabras, dejo bien claro en este párrafo que escribo la entrada desde el respeto por cualquier ideología, y que el objetivo de esta entrada es expresar mi opinión al respecto de un tema, y que después cada uno saque sus conclusiones.
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Para mí está muy claro; la humanidad, a lo largo de la historia, ha ido colocando dioses inventados en los espacios que los avances científicos y la inteligencia no podían llenar.

En la prehistoria, ¿cuál podía ser la preocupación de un homínido cuya actividad era protegerse y sobrevivir en la naturaleza? Pues los elementos naturales que él no podía comprender: de dónde viene el fuego, por qué a veces es de día y otras de noche, por qué a veces cae agua del cielo, qué pasa con X miembro de la tribu o del grupo cuando se muere...todo ello con muchas supersticiones y con sentimientos de que algo divino, algo por encima de ellos les controlaba.
Y por consiguiente, ¿cuáles eran los ritos primitivos? Dibujar escenas de caza que les dieran suerte, culto al Sol, monumentos para los muertos, creencias en el más allá, representación de la fertilidad en estatuillas, monumentos para observar el cielo y las estrellas...

Más adelante, en la Edad Antigua:
Ni siquiera voy a hablar aún de Grecia y Roma. En Egipto, todos conocemos ya las pirámides y los ritos funerarios. Los dioses eran de los muertos, el cielo, la tierra, el Nilo, el amor, la fecundidad, la feminidad...
Y por todos es conocido (ahora sí) la cantidad de dioses y de mitos griegos y romanos, para explicar fenómenos como el eco, o para poner nombre a las estrellas, o para responder a las dudas existenciales de cada uno sobre su destino. Los dioses griegos y romanos son realmente parecidos a los humanos, con sus enfados, sus pasiones, sus sentimientos...dioses que podían llegar a enamorarse de mortales. Es un claro ejemplo de lo que digo en el título de la entrada.



En el hinduísmo, la idea central es la existencia de un universo alternativo detrás del que nosotros vemos. Un universo estable, inmutable, al que solo se llega tras una serie de reencarnaciones que lleven al individuo a un estado de equilibrio espiritual.

Pero bueno, todo esto han sido religiones politeístas, ¿qué pasa con las monoteístas?

Pensad en el Islam, el el judaísmo, en todas las variantes del cristianismo (católicos, ortodoxos, protestantes...)...
Todas tienen un solo Dios, al que, curiosamente, todos describen igual, solo que con distinto nombre. Y en todos los casos, ¿qué promete ese dios?
Una vida después de la muerte, en un lugar acogedor, junto a tus seres queridos, sin sentir dolor nunca más. Eso sí, solo si te portas bien.





A dónde quiero llegar con todo esto:
Para mí la idea es muy simple.
Los humanos nunca podremos saber el porqué de todo lo que nos rodea. Y no sabemos asumirlo. Ese no saber asumirlo es al mismo tiempo el motor de nuestra evolución y el motivo de que nunca lleguemos a ser felices.
Los humanos no podemos asumir el no tener el control sobre todo, el no saber por qué pasa A y no B, ni de donde vienen A ni B.
Y este es el meollo de la cuestión. Al no saber asumir esa realidad, inventamos algo superior a nosotros (al que curiosamente nadie ha visto nunca), que lo sepa todo, lo vea todo y esté en todas partes.
Oh, venga, ¿como los Reyes Magos?
¿Que los primeros hombres tenían miedo/curiosidad/respeto (como lo queráis llamar) al Sol? Pues toma, dios del Sol.
¿Que los griegos no sabían explicar el porqué de las estaciones? Muy fácil: la diosa de la naturaleza solo puede ver a su hija la mitad del año, y la otra mitad se deprime (Primavera-verano/otoño-invierno)
¿Que los egipcios dependían de una enorme lengua de agua, que a veces crecía y arrasaba con todo y otras casi no traía agua? Pues toma, dios del Nilo.

La humanidad ha ido avanzando. Ahora sabemos por qué "sale el Sol", por qué a veces hace frío y por qué el Nilo sufre crecidas. Pero seguimos sin saber, y nunca lo sabremos, qué pasa cuando te mueres.
Por eso, haya las religiones que haya, evolucionen como evolucionen...siempre, siempre, siempre, Dios será ese ente superior que te acoja cuando tu alma abandone tu cuerpo. 
Porque nunca sabremos si hay algo después de la muerte... pensar que no hay nada da mucho miedo, pero pensar que nunca lo sabrás da mucho más.





En resumen.
Los dioses de cada religión son reflejo de lo que no sabemos, de lo que tememos. Es la explicación que nunca tendremos. Es un escudo ante la cruda realidad.
Es como decirle a tu hijo que los regalos de Navidad se los dan tres señores del Lejano Oriente...es bonito, es mágico...pero es mentira.
Y conste que no me parece mal, todos necesitamos un apoyo. Todos. Cuando las cosas van mal, ¿qué mejor que alguien a quien no puedes ver para contarle lo que te pasa? Él te ayudará, el lo arreglará todo. Él es como tú...porque tú te lo has inventado como querías que fuera.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Tener una depresión de hormiga.

De nuevo una entrada curiosa/chorra, porque me temo que estos días me voy a poner filosófica y no quiero aburrir. Ojalá os entretenga este domingo :)

Y es que voy a hablar de hormigas. Sí, de hormigas. A menudo nos olvidamos de ellas, las pisamos y cerramos las entradas a sus hormigueros. Puede incluso que las fumiguemos con insecticida, las torturemos y las echemos cruelmente de nuestra comida (pobrecitas D:)

Pues que sepáis, crueles y sádicos lectores, que las hormigas tienen sentimientos ¿vale? En los apenas 6 milímetros que puede llegar a medir una hormiga normal, cabe un corazoncito con sentimientos. Las pobres van aguantando, luchando para que no les quite la comida una cigarra abusona. Cargan con pesos increíbles...

Las hormigas también se hacen fotos artísticas al atardecer y las suben a sus tuentis. Está científicamente demostrado. De hecho, 9 de cada 10 hormigas lo hacen. La décima no tiene cámara.

Pero llega un momento en sus vidas en el que las pobres no pueden aguantar más y...SE SUICIDAN.
(Vale, ahora en serio. Todo lo dicho a partir de que cierre el paréntesis es cierto)

Obviamente el concepto de suicidio no existe para una hormiga. Llamémoslo mejor "muerte por error de ingeniería de caminos"

Al parecer, las hormigas se comunican y se guían entre sí mediante el olor de sus feromonas. Con distintos códigos olorosos pueden transmitirse distintos mensajes básicos. Una de las hormigas del hormiguero es la encargada de guiar al resto cuando van a buscar comida, y es quien segrega dichas feromonas.
Pero errar es de hormigas, y a veces dichas hormigas guías se pierden.
¿Y qué pasa entonces?

Pues...más o menos esto:


La hormiga guía pierde el rumbo y comienza a caminar en círculos, de tal forma que todas las hormigas la siguen formando la llamada "espiral de la muerte". Incluso puede llegar a haber casi un hormiguero entero en una de estas espirales.
El primero en darse cuenta de esto fue Charles William Beebe, que en 1921 llegó a ver una espiral de 200 y pico metros de longitud. Para que os hagáis una idea, cada hormiga tardaba más de dos horas en recorrer la espiral completa.

Y claro, teniendo en cuenta que el recorrido puede repetirse durante días, las hormigas comienzan a morir por agotamiento una tras otra.

Este hecho tan terrible y espantoso puede terminar si por coincidencias de la vida, algo interrumpe la espiral (qué se yo, un palito que cae en mitad del recorrido). Se ha comprobado que al romper el recorrido, las hormigas terminan encontrando el camino a casa y vuelven como si nada.

(De nuevo se demuestra lo de las fotografías
 artísticas ante una puesta de sol)
-Cariño, ¿qué tal hoy en el trabajo?
+Ufff...pa' haberse matao' Maripuri, pa' haberse matao'.
El gilipollas de turno se ha perdido y nos ha tenido dos horas
dando vueltas como idiotas. Si no llega a ser por un escarabajo
que ha pasado por el medio no lo cuento...
-¡Ay Pepe por Dios, no digas cosas!

Aunque bien pensado, tampoco está mal ese sentimiento de grupo de "muramos con honor y todos juntos" que en los humanos sólo se da en culturas como la japonesa (cómo no) y en sectas como la de la Batamanta (double "cómo no" combo).
Quiero decir, que si las hormigas al perderse en vez de hacer círculos se desperdigaran por ahí, sus probabilidades de encontrar de nuevo su hormiguero serían bastante reducidas. Al fin y al cabo nosotros también nos perdemos en las rotondas...


sábado, 29 de octubre de 2011

Lluvia



Plic!
Un punto frío cae en mi piel...y silencio.
Silencio absoluto, solo se oye mi respiración.
...Plic!
Otro punto...
aún no he abierto los ojos. ¿Dónde estoy?
...Plic, plic!
Estoy tumbada boca arriba. Como si hubiera caído desplomada
allí mismo. Mirando al...¿Cielo?
...Plic!
Sí, sigo sin abrir los ojos. Pero huele a campo, a aire.
Estoy en mitad de ninguna parte, tumbada en la hierba.
...plic, plic...plic!
Cada vez más puntos fríos me salpican.
Llueve.
...plic, plic, plic, plic...


Abro los ojos. Poco a poco...tengo que acostumbrarme a la luz.
Sobre mí hay un manto gris, denso, espeso, lejano, imposible de atravesar. Veo gotitas de agua cayendo...plic, plic...
Respiro el aire, la humedad. Un escalofrío me recorre.

¿Qué hago aquí?
No me importa.

No puedo moverme, el cuerpo me pesa demasiado. Pero tampoco me movería si pudiera.
Ojalá llueva más...

...plic, plic, plic, plic, plic, plic, plic, plic...

La lluvia comienza a mojarme. Me cae sobre las muñecas, sobre el cuello, sobre la ropa. 
Cierro los ojos para que no se me metan gotas dentro. Las gotas resbalan por mis mejillas. 
¿Qué soy aquí? 
Nada.
Una chica tumbada boca arriba con un lío en la cabeza. Nada.
Aquí no puede pasarme nada. Aquí estoy a salvo. Aquí puedo llorar y que mis lágrimas se confundan con la lluvia. Aquí puedo gritar hasta romperme la voz sin que nadie me oiga. 
Aquí puedo reír sin motivos, porque aquí no hay motivos.
Estoy sola. Estoy aquí porque tengo un problema.
Tengo un problema conmigo misma.
Por fuera no me muevo ni un ápice. Dentro de mí hay una batalla épica. Y yo estoy en los dos bandos que pelean. Voy a ganar, y voy a perder. Va a ser doloroso y gratificante a la vez.
Va a ser difícil pero, ¿qué mas da?

Porque, ¿qué soy aquí?
Nada más que una chica empapada tirada en la hierba.
Nada más...

Plic, plic,  plic...
Nada más...

Plic, plic...
Nada más...

...
¿Nada más?


sábado, 24 de septiembre de 2011

Otoño

Esta tarde ha empezado el otoño
El otoño, esa estación con muy mala rima y con olor a húmedo. Esa estación marrón y naranja, de crujidos de hojas secas bajo tus pies, y de gotas de lluvia empañando los restos de tu verano. Esa estación que huele a castañas asadas. Es la estación más nostálgica, la que significa el comienzo de un nuevo ciclo y el final de otro. Curso nuevo, ropa nueva, frío nuevo. Hojas viejas, hojas caídas, hojas muertas.

Qué queréis que le haga. A mí esto me suena a Otoño


Pero nos pongamos como nos pongamos, sigue siendo una estación preciosa. Triste sí, pero preciosa.







sábado, 17 de septiembre de 2011

Nacer, crecer, reproducirse y morir.

Siempre he pensado que la sociedad debería cambiar. Ya no solo como en V de Vendetta (que también), sino en aspectos más concretos y aparentemente vanales.
Hablando claro, me refiero a cambiar nuestra percepción de la muerte.

Todos tenemos miedo a la muerte. Es lo normal. No queremos irnos de este mundo, ni dejar de ser...de ser. Tampoco queremos que un familiar, o algún otro ser querido nos deje. A nadie le gusta no poder volver a ver nunca a alguien especial en su vida.
 Insisto, es lo normal. Lo único que tenemos los humanos es la vida, y lo que pase en ella son "accesorios", por así decirlo.

Aquí mi reflexión: 
Desde que somos pequeños, muy pequeños, la muerte siempre es un tema feo del que no se debe hablar. Es lo peor que le puede pasar a alguien y es a lo que más miedo debe tener todo el mundo. Cuando alguien se muere, todas las ceremonias posteriores son tristes, serias, incluso a veces dramáticas.

Insisto. Claro que es normal temer a la muerte, y del temor a la muerte derivan el resto de miedos. Pero se nos olvida que morir es tan natural como nacer. Y opino que, ya que todos pasaremos por ello algún día, podríamos hacerlo más ameno. No sé, a los niños quizá no se les debería meter a presión en el coco la idea tétrica y oscura de la muerte. Es algo natural, es ley de vida, o mejor dicho de no vida.



Creo de verdad que cambiar nuestra perspectiva de la muerte sería mejor para todos. En otros países en los funerales se organizan verdaderas fiestas, alegres y bonitas. Me parece una buena forma de conmemorar a tu ser querido. 
Sinceramente, cuando yo muera, no me gustaría que mi familia y amigos viviera amargada y triste. Yo querría que en mi funeral se me recordara con una sonrisa cálida, incluso con risas entre amigos, con buena música. No quiero dejar tras de mí una estela de dolor y de tristeza, sino todo lo contrario.

Después de todo lo que cuesta afrontar la vida. Después de los esfuerzos por encontrar la felicidad, después de crecer y madurar, y de envejecer...
Con todo lo dura que es la vida y la satisfacción que supone alcanzar cierta felicidad, ¿por qué terminar tan duro viaje con las caras largas?
Alegría hombre, alegría.

La naturaleza es sabia. De lo muerto se alimenta lo vivo, y así lleva siendo desde que el mundo es mundo. Nadie nunca será inmortal, menudo aburrimiento. Hay que dejar espacio a lo nuevo. Y no es algo tan dramático.
Unos entran, otros salen, y punto. No se trata de que quienes te querían te recuerden a toda costa, si no de que a lo largo de tu vida les des motivos para hacerlo.



La vida es finita. Limítate a afrontarla, a superar a tu mayor enemigo, que eres tú mismo. A mejorar, a crecer, a madurar y a envejecer con dignidad. Y así, por más que tú ya no estés, tu recuerdo no morirá nunca en quienes te quisieron. Y eso, bajo mi punto de vista, es lo único importante.

Blanca Dixit.

Edito:
Añado a continuación un extracto de una obra de Quevedo. A mí me gusta. Disfrutadla.



  • "La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte:
tiene la cara de vosotros, y todos sois muertos de vosotros mismos.
La calavera es el muerto, y la cara es la muerte; y lo que llamáis
morir es acabar de morir; y lo que llamáis nacer es empezar a morir,
y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los güesos
es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura.
Si esto entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando
en sí su muerte cada día y la ajena en el otro;
y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola..."
----"Los sueños" de Francisco de Quevedo



martes, 13 de septiembre de 2011

El sueño de una tarde de Verano

Suena la radio. Una emisora de rock relativamente antiguo acompaña el zumbido del coche. Una curva, otra, ahora recto...las torres y el tendido eléctrico van pasando, como acompañándome en mi trayecto. No hay un paisaje especialmente bello, simplemente asfalto, quitamiedos metálicos, arbustos silvestres y mala hierba a mi alrededor.

Está anocheciendo. Es una de las últimas puestas de sol del verano. Por la luna trasera del coche, veo cómo el cielo se torna anaranjado, amarillento, e incluso en una pequeña franja se vuelve verdoso. No hay casi nubes, tan solo algunas estelas de los aviones que salen de Villanubla. Es el típico atardecer, pero es precioso. El Sol se esconde, poco a poco entre algunos árboles del pueblo que he dejado atrás. Las casas y la vegetación ya no tienen color, son solo siluetas que sirven de celosía para tapar al astro rey.

Giro el cuello y miro hacia la parte delantera del coche. Por allí el cielo se oscurece, se pone malva, rosáceo y morado. Las pequeñas nubecillas se han teñido de un color rosa pálido, ahora parecen de algodón de azúcar. Me doy cuenta de que la luna ya ha salido, totalmente redonda, grande, como si estuviera justo al llegar al horizonte. Hace apenas unos minutos era amarillenta, pero cada vez se ve más nítida, de un color blanco puro, brillante.

Es una de las pocas veces que veo encontrarse a la Luna y el Sol, saliendo por lados opuestos, tiñendo el cielo de sus colores favoritos. Al mismo tiempo que se pone el Sol, la Luna comienza su ciclo, en proporciones casi perfectas. El cielo es ahora un arco iris a gran escala, empezando por el rojo y terminando por el violeta.

Y mientras tanto, la radio sigue sonando, como fondo de este baile en el que la pista es el cielo.


Sigue siendo el típico atardecer...?

jueves, 11 de agosto de 2011

Pájaros que deberían sacar discos.

No te puedes fiar de los pájaros.
¿Que por qué digo esto? Porque son los descendientes de los dinosaurios. Porque saben volar. Y encima, los muy pájaros, saben hacer música. Y no, no me refiero a sus trinos (mejores, por cierto, que muchas canciones actuales), sino a algo mucho más complejo y bonito: su disposición en los cables del tendido electrico.

Y he aquí cuando entra en acción el señor Jarbas Agnelli, un brasileño que sabe bastante de música. Este buen hombre (y lo digo sin ninguna guasa), se topó un día con este panorama.


Y donde un paisano cualquiera ve "unos pajarracos ahín' puestos  en los cables", el señor Agnelli encontró una partitura. Lo cierto es que es bastante coincidente que haya justo cinco cables, pero ya sabemos que la naturaleza es sorprendente.

Y llegados a este punto, puede que digáis "pero eso no tiene mucho mérito. Es una simple coincidencia, seguro que si tocas esa partitura suena a rayos". 
Pues bien, mis queridos niños; id echando azúcar a vuestras palabras porque vais a tener que tragároslas.

Observad, o mejor dicho, escuchad, cómo la naturaleza (una vez más), supera "por coincidencia" a bastantes autores de hoy día.


No he podido evitar acordarme del mejor corto que ha hecho Píxar bajo mi punto de vista. Ahí queda eso.