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domingo, 10 de noviembre de 2013

No sé como estoy.

Ni sé qué decirte cuando lo preguntas.

¿Tengo algo de lo que quejarme?
No.
¿Problemas?
Los justos y necesarios. Los saludables.


Y sin embargo, no soy feliz.
Ese no es el drama, ya sabes que me gusta estar triste de vez en cuando.
Pero es que tampoco estoy triste.
Entonces ¿qué hago?

Odio la incertidumbre, en todos los aspectos.
Pasa el tiempo a lo largo del día, y nada me llena, nada me saca una sonrisa sincera aparte de anécdotas puntuales que se me olvidarán a los 5 minutos.
La vida es rutinaria otra vez, parece que hasta las conversaciones se repiten. Todos los cigarros saben a las mismas pocas ganas de dormir.
Y no te diré que sea ese el problema, porque soy un animal de costumbres y no me gusta el cambio porque sí.

Supongo que...

Yo que sé, no me hagas caso.
No me tengas estas cosas en cuenta.
Ya sólo hablo por hablar.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Nunca sé qué poner de título a las cosas que no debería publicar.

Aunque suene a cliché de película, es cierto que la ropa termina desperdigada por el suelo de la habitación. O por el de varias habitaciones, según la ocasión.

Siempre se dice "donde estén la cama o el sofá, que se quite lo demás. Qué incómodo".
Pero es que llega un punto en el que olvidas si estás en vertical o en horizontal, en una mesa o en el suelo.

Olvidas que tienes vecinos,
la hora a la que sale tu tren,
que el gato te mira desde la esquina,
que el móvil te está sonando.

Y ahí está la gracia.

Asusta...

...no arrepentirse de algo de lo que deberías.

¿Quién dice que debería?
¿Quién prohíbe disfrutar?
¿Quién ME lo prohíbe?

Supongo que a estas alturas da igual.
Pero asusta.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Venganza

1. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.


Satisfacción.

Demasiada.

Inhumana.

Incontenible.

Es una sensación mucho mejor que el odio,
pero mucho más criticable desde el punto de vista moral.
"Satisfacción tomada del daño recibido por otro".
Por "ese cabrón", "esa imbécil".
No entro en motivos.
Siempre te parecerán suficientes si vas a vengarte.
Los humanos somos interesantes.


sábado, 31 de agosto de 2013

He soñado con arañas.

Sí, ayer soñé que me salían arañas de la cara. A mí no me dan miedo ni fue una pesadilla, pero me desperté un poco agobiada porque todo el mundo gritaba al verme pasar.

No creo en esas cosas, pero pensé que sería divertido buscar en Google el significado de soñar con arañas.
Puede significar cambios positivos en la vida.
O que un proceso legal va a ser lento y costoso.
Ah, pero si matas a la araña significa que tu pareja y tú tendréis una crisis.

La cosa cambia, claro, si sueñas con una araña grande y otra pequeña.
Eso también es bueno.

A no ser que mates a la araña grande. Eso augura problemas económicos.
Uh, y no te quiero contar si matas a la pequeña. Eso también significa que discutirás con tu pareja.

Pero eh, tranquilos, que si las arañas tienen aspecto de tarántula (gordas, grandes y peludas) todo lo anterior se anula y tenéis que buscar otro artículo de un psicologo estafador diferente.

Pensé que sería divertido.
Y, oye, qué puta mierda.
No vuelvo a buscar ningún sueño en Google.
O a soñar.

Termina ya, maldito verano.

(...)

"No sé ni qué acabo de escribir. Pero qué letra mas bonita, ¿no crees?
Lástima que tenga que romper esto al terminar, para que nadie pueda leerlo. Ni siquiera tú.
O peor aún...yo."

viernes, 23 de agosto de 2013

"No fumes, mamá"

¿Cuantas veces habré dicho yo esa frase hace años?

Una nube gris asoma entre mis labios mientras lo pienso.
Qué mal me sabe el tabaco, pero cuánto me gusta.
Como casi todo, realmente.

¿Qué narices hago filosofando mientras me jodo los pulmones?
Es lo que tiene pensar por la noche. Ninguna idea que se te ocurra más tarde de la una de la mañana debería constar en acta, pero aquí estamos.

Mirando a esos libros, los mismos de siempre, que son algo así como el único horizonte que se ve desde mi cama.
Los de todos los días.
Y este puto atrapasueños que no sirve para nada, salvo para coger polvo y quedar muy bien en las fotos.

A veces me acuerdo de cuando no venías a buscarme al colegio.
¿Qué sería? ¿Media hora, tal vez?
A mí se me hacía eterno.
Me quedaba sola en ese banco todos los días. Y luego venías enfadada.

Aún así te quería más que a nadie y eras mi ideal de mujer.
Y te sigo queriendo.
Pero lo otro, no.

Qué nietzscheano.
(No me miréis así. Esa palabra existe. La he buscado).
Eterno retorno, madre.
Eterno retorno.

Tu hija nunca será un "Übermensch".
Pues siempre tendrá miedo de convertirse en ti.


Ira.

ira.
(Del lat. ira).
1. f. Pasión del alma, que causa indignación y enojo.
2. f. Apetito o deseo de venganza.
3. f. Furia o violencia de los elementos.
4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.


"Pasión del alma"
¿No os suena bonito?

lunes, 12 de agosto de 2013

Lo echo de menos.

Echo de menos esos días de hace no tanto tiempo en los que simplemente tenía que sentarme y encender el portátil para que las ideas fluyesen. Iba a entrada por día, a veces más. Y nunca por la presión de tener que contentar a nadie. Simplemente me apetecía, desbordaba ideas, historias, a veces chorradas. Pero me desahogaba al fin y al cabo.
Incluso a veces escribía sobre temas más serios, más divulgativos. Me documentaba durante horas e intentaba exponeros un tema que considerase interesante o al menos entretenido. Y aunque nunca me movieron las visitas o la (escasa) fama que me pudiese aportar el blog, reconozco que me encantaba leer vuestros comentarios de apoyo y ver las estadísticas crecer a diario.

Pero por alguna razón que desconozco, las cosas han cambiado.

Sigo teniendo ideas, la imaginación no se pierde. Tal vez me falte el tiempo, o tal vez mis ideas se estén volviendo más "gráficas"; se me ocurren historias enteras pero no soy capaz de plasmarlas en palabras. No me sale una frase capaz de describir lo que quiero, me frustro, y ese cuento pasa a ser un borrador abandonado en alguna parte de la red.

Realmente, ¿qué ha cambiado en mi vida en este último año?
Pues todo. Prácticamente todo. Hace dos años creé este blog, siendo una chiquilla con bastantes complejos, que adoraba la "inmunidad" que te da expresarte tras una pantalla, y cuya única ventanita por la que asomar la cabeza y decir "¡Eh! Que estoy aquí" era Internet. Tampoco podía quejarme, mi vida nunca ha sido un valle de lágrimas. Todo marchaba bien cuando empecé.
E incluso cuando las cosas estaban mal, la tristeza me inspiraba y me desinhibía. No paraba de pensar, de inventar, de idear historias que se pegaban en mi cabeza por ser escritas y publicadas. Escribo mejor cuando estoy triste.

Pero ahora, dos años después, que podría decirse que mi vida está en su mejor momento (teniendo en cuenta su brevedad), que soy tremendamente feliz, que mis complejos se van esfumando cada día, que mi seguridad crece a la par que mi miopía (eso es muy rápido), y que tengo el tiempo mejor gestionado...

Ahora no. Ahora no sale nada.

Y creedme, veo todos los días esa B blanca enmarcada en un cuadrado naranja llamándome desde la barra de marcadores de Chrome. Todas las noches me acuesto pensando "mañana escribo algo".

Pero no me sale.

Es frustrante. Empiezo a pensar que mi mente es más productiva cuando estoy en situaciones personales extremas, pero como comprenderéis tampoco me apetece cambiar este bienestar por un puñado de letras colocadas en una página.

Sólo quería soltarlo, y pediros disculpas a todos los que seguíais este blog. Si seguís ahí, os mando todo mi cariño y mi agradecimiento vía ADSL. Realmente habéis influido mucho en mi "metamorfosis". Parte de la seguridad de la que gozo hoy día os la debo sólo a vosotros.

Me quito el sombrero, y cierro esta entrada con la promesa de que algún día volveré a escribir regularmente. O al menos con la esperanza. Promesa suena muy definitivo.

Un beso y buenas noches a todos.

domingo, 5 de mayo de 2013

Qué hace una chica como ella en una mente como ésta.

No se da cuenta de lo preciosa que es dando vueltas a su capuchino.
A veces me siento un ser privilegiado por poder ver cada uno de sus pequeños gestos en momentos tan cotidianos. Tan nuestros.
O cuando entrecierra los párpados al dar las caladas, y me pregunto qué estará pasando por su mente, porque pone cara de estar filosofando sobre algo interesante.
Nunca va a llegar a entender lo mucho que significa para mí uno solo de sus rizos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

V de Valerie.

Chicos, estoy más blandita que un tofe al sol.
No es contenido propio, no es original, pero es una de las mejores cosas que podéis leer.
Servidora terminará la entrada llorando.

Carta de Valerie, V de Vendetta.

"Sé que no hay forma de convencerte de que este no es otro de sus trucos, pero no me importa. Yo soy yo.
Me llamo Valerie. No creo que viva mucho más y quería contarle a alguien mi vida. Esta es la única autobiografía que voy a escribir, y Dios...la estoy escribiendo en papel higiénico.
Nací en Nottingham en 1985. No recuerdo mucho mi infancia, pero sí recuerdo la lluvia. Mi abuela tenía una granja en Totter Brook y solía decirme que Dios estaba en la lluvia. Al acabar el colegio ingresé en un instituto para chicas. Fue allí donde conocí a mi primera novia. Se llamaba Sarah. Recuerdo sus muñecas, eran preciosas. Creía que nos amaríamos eternamente. Recuerdo que nuestro profesor nos decía que era una fase adolescente que pasaría. A Sarah se le pasó; a mí no.
En 2002 me enamoré de una chica que se llamaba Cristina. Aquel año se lo dije a mis padres. Fui capaz porque Cristina estuvo a mi lado cogiéndome la mano. Mi padre no podía mirarme. Me dijo que me fuera y que no volviera jamás. Mi madre no dijo nada. Sólo les había dicho la verdad. ¿Tan egoísta fui?
Nuestra integridad vale tan poco...pero es todo cuanto realmente tenemos. Es el último centímetro que nos queda de nosotros. Si salvaguardamos ese centímetro, somos libres.
Siempre supe lo que quería hacer con mi vida, y en 2015 protagonicé mi primera película: Las Salinas. Fue el papel más importante de mi vida, no a nivel profesional sino a nivel personal porque conocí a Ruth. La primera vez que nos besamos, sentí que no quería volver a besar otros labios que no fueran los suyos.
Fuimos a vivir juntas a un apartamento en Londres. Sembró Violet Carsons en los maceteros de la ventana y toda la casa olía a rosas. Fueron los mejores años de mi vida. Pero la guerra norteamericana se recrudecía cada vez más, hasta que finalmente alcanzó Londres. Después de eso no hubo más rosas...para nadie.
Recuerdo cómo empezó a cambiar el significado de las palabras. Palabras con las que no estábamos familiarizados, como "colateral" o "entrega" empezaron a dar miedo, mientras que otras, como "Fuego Nórdico" o "Artículos de lealtad" empezaron a cobrar poder. Recuerdo que "diferente" pasó a significar "peligroso". Aún no lo entiendo; ¿por qué nos odian tanto?
Detuvieron a Ruth mientras hacía la compra; nunca en mi vida he llorado tanto. No tardaron en venir a por mí.
Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible, pero durante tres años recibí rosas, y no tuve que arrodillarme ante nadie. Moriré aquí. Cada centímetro de mí perecerá. Cada centímetro...salvo uno.
Un centímetro. Algo pequeño y frágil, y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo, nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.
Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren. Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero. Con todo mi corazón. Te quiero."

Valerie.



domingo, 25 de noviembre de 2012

Cuento surrealista, no me lo tengáis en cuenta.

"Lo peor es el recuerdo de ese momento, esos segundos, en los que todo era alivio.
No es natural desear el fin.
Suena y es macabro, pero esa serenidad ha sido tal vez la más pura de mi...vida."

Simplemente todo se evaporaba.
La vida dejaba de entrar en la niña y no llegaba. Simplemente se quedaba dormida. Se iba con ella.
Se fundía, Se deshacía. Des-estaba. Des-era.
La barrera que le aislaba la protegía.
Esos segundos de serenidad, esa perfección, ese equilibrio...esa...felicidad.
No deja de ser triste.

Y entonces sus caras se reflejaron en las ideas de la niña. Y todo dejó de tener sentido. Todo cayó como un jarro de agua fría.
Y ni siquiera la barrera podía protegerla.
Los malos llegaban a todas partes.
No le dejaban irse.
La vida quiso entrar para que pudiera seguir doliendo. Y no podía.
Así que la niña rompió la barrera con sus pequeñas manos. Y dolió.
Cada poro de su piel, cada célula. Dolió durante días. Semanas.
Igual que le había estado doliendo durante meses.

Porque sus ojos sólo miraban a donde apuntaban todos los focos. Pero en la oscuridad estaba la clave.
Y lo estuvo siempre.
Si sólo lo hubiera visto antes...

Dejó que esa engañosa felicidad la invadiera porque era la única forma de que los ojos de su príncipe se fijasen en ella. Porque era la única forma de que los focos que sí la señalaban se sintieran culpables de cegarla.
Y mientras tanto la oscuridad seguía dándole la mano, pero ella no lo notaba, porque le daba miedo la oscuridad.

La niña quería ahogarse en charcos, tropezar en azoteas. Ya no le daba miedo la sangre por derramar, sino la derramada. Vivía encerrada en la vida pasada y en el cuerpo de otro. Y ningún príncipe la rescataba.

Y la oscuridad seguía abrazándola. La quería de verdad.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
La oscuridad era su sombra.
Porque cuanto más se acercaba la niña a la luz, más grande era su sombra.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
El príncipe sólo quería jugar con las muñecas de la niña.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
Los focos quemaban al acercarse, pero estaban tan lejos aún...
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.

Así que se volvió loca.

domingo, 7 de octubre de 2012

Suficientemente buena.

Siento seguir desinspirada.
No me gusta tener así de abandonado el blog, me duele en el alma.
Pero tengo mil ideas que no sé como cerrar, ni siquiera me salen las palabras que quiero para expresarlas.
Supongo que me es más fácil escribir cuando estoy deprimida, a lo romántico.
En fin, gracias por seguir pasando por aquí de vez en cuando, se me cae la cara de vergüenza de no poder subir nada decente, lo siento.


Bajo tu hechizo de nuevo,
no puedo decirte que no.
Desea mi corazón y lo tendrás sangrando en tus manos.
No puedo decirte que no.

No deberia haberte dejado torturarme tan dulcemente,
porque ahora no puedo irme de este sueño.
No puedo respirar, pero me siento...

...suficientemente buena.
Me siento suficientemente buena para ti.

Bebo la dulce decadencia,
no puedo decirte que no.
Me he perdido por completo, y no me importa,
no puedo decirte que no.

No debí dejar que me conquistaras completamente,
ahora no puedo alejarme de este sueño.
No puedo creer que me sienta...

...suficientemente buena.
Me siento suficientemente buena.
Ha sido mucho tiempo, pero me siento bien.

Y sigo esperando que caiga la lluvia
y me empape de realidad, 
porque no puedo aferrarme a algo tan bueno como esto.
¿Soy lo suficientemente buena como para que me quieras también?

Así que ten cuidado con lo que me pides,
porque no puedo decir que no.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Esos días en los que necesitas matar a alguien.

Esos días.


No me creo los secretos que guardas,
pero quiero saber
¿cómo puedes dormir por la noche?

Y te he superado, enhorabuena,
gracias por todo el dolor,
porque ahora esto es mucho más divertido.

Ya no hay nada que decir,
los sentimientos ya han muerto.
Y no creo que quede ninguna manera,
ya está todo dicho.

Espero otro día, otra forma,
no creo que puedas hacer desaparecer todo este dolor,
así que lo dejaré atrás,
pero me iré con sangre en los ojos.

Leí entre líneas
mientras creía tus mentiras
durante demasiado tiempo.
Y aún no sé como lo hice.

Ahora la guerra ha sido declarada,
ya estoy dibujando el campo de batalla.
Y ya no puedo ver bien
con toda esta sangre en mis ojos.

Ya no hay nada que decir,
los sentimientos ya han muerto.
Y no creo que quede ninguna manera,
ya está todo dicho.

Espero otro día, otra forma,
no creo que puedas hacer desaparecer todo este dolor,
así que lo dejaré atrás,
pero me iré con sangre en los ojos.


Ya no hay nada que decir,
los sentimientos ya han muerto.
Y no creo que quede ninguna manera,
ya está todo dicho.

Espero otro día, otra forma,
no creo que puedas hacer desaparecer todo este dolor,
así que lo dejaré atrás,
pero me iré con sangre en los ojos.



jueves, 30 de agosto de 2012

Esa persona.


Me sentía atrapada. Como hundiéndome, ahogándome. Perdiéndome en una inmensidad de la que no era consciente. Un vacío en mi interior que poco a poco se convirtió en mi cárcel. Era como no dejar de caminar yendo hacia ninguna parte. No dejaba nada atrás, no veía nada delante.
Estuve encerrada en un medio que no controlaba. Una atmósfera pesada, que se te agarra a los pulmones y no te deja respirar. Que te fatiga y no te deja dormir. Que deprime y no deja...abandonar.

A veces lo que guardamos dentro es nuestro peor enemigo. Y lo que no tenemos, lo que nos falta, su mejor arma.

En ese mundo gris pasé bastante tiempo.
Bastante.

Por un momento, por unos instantes, me sentí perdida del todo. ¿Quién era yo? ¿Por qué? ¿Qué había hecho? ¿Qué me habían hecho? Las preguntas resonaban en la cabeza y dolían como disparos, y no había nadie que respondiera. Estaba sola, ese era el castigo.

Cuando todo dejó de tener sentido, se me tendió una mano. Una silueta que me sacó del fondo. Y aún no sé como lo hizo. A lo lejos se veía la luz. El polvo negro que flotaba por todas partes se pegó al suelo con las primeras gotas de lluvia. Eran frías, comencé a respirar.
La mano siguió tirando de mí sin explicación, porque ella no la necesitaba.
Simplemente hizo lo que hizo sin tener por qué, pero lo hizo.

Me recordó que seguía viva y por qué.
Estoy en deuda con esa silueta, esa persona.
Bastante.


domingo, 29 de julio de 2012

Imposible esperar

Quedan tres días. Tres. Y entonces podré verte, me da igual si en persona o en pantalla.
Me has nublado todos los sentidos, todos. No sé qué escribir cuando empiezo a aporrear el teclado, no sé que cantar cuando abro la boca, no sé cómo se duerme cuando cierro los ojos porque apareces tú. Mis labios buscan los tuyos pero están en alguna parte de China.
Hoy hace 20 días que no puedo darte un abrazo ni hundir la mano en tus rizos. Al menos creo que han servido para que me dé cuenta de muchas cosas.
Estamos a más de 9000 kilómetros y te quiero más que nunca.
Tres días más, sólo tres.Tres y podré cantarte esto yo misma.

Este subidón de azúcar no sería posible sin la maravillosa Yellow Mellow.
(Pongo la letra)

Lo fácil que es a veces comprender
lo mucho que te afecta sin querer
esa sonrisilla de madrugada.

Ese momento que tanto busqué
me lo brindó la luna sin entender
que yo necesito esa mirada.

Respiro y el aire me sale dulzón
me sale un poema del corazón.
Y todo eso eres tú, y todo eso eres tú.


El sol ya no tiene nada que hacer,
tus ojos seguro que lo hacen perder
Y todo eso eres tú. Y todo eso eres tú.

Pero esta noche otra vez me desquicia
que la distancia te tiene avaricia.
Y ya no puedo más.
Te voy queriendo más.

En mi cabeza has plantado tu bandera
y de mi pecho te has hecho dueña.
Y ya no puedo más.
Yo quiero verte más.
Yo quiero verte más.

Yo quiero verte en mi cama despierta por la mañana.
Besarte cuando me diera la gana.
Gritar tu nombre por la ventana.
Y colgar tu camisa mojada.

Y quiero ir con una sonrisa puesta
llevarme tu aroma todo el día a cuestas.
Decirle al cielo que me molesta
rozando nubes con la testa.

Y tú, y tú, y tú, y tú, y tú.
Compañera.

Y esa carita que tienes
me llena el alma de flores.
Y no puedo hacer otra cosa
que quererte.

lunes, 9 de julio de 2012

谢谢

Por tu paciencia, por perdonarme
lo imperdonable.
Por no juzgar, por tu altruismo,
por ayudarme.
Por escuchar, por preocuparte,
por no marcharte.
Por confiar, por el apoyo...
por resucitarme.

Por esos rizos, por esos ojos,
esa sonrisa.
Por esos labios, esos abrazos,
tus manos frías.
Por tanta lucha, por esa fuerza,
la valentía.
Por el aguante y dejar que quiera
hacerte mía.

Porque los versos no hacen justicia a
la perfección.
Porque me encantas, porque te quiero
de corazón.

Malditas rimas mediocres y métrica pobre, no se me ocurre otra cosa mejor. Lo siento. Simplemente ya te echo de menos, desvarío un poco. No son horas de ir haciendo el capullo, pero al menos te ríes un rato cuando leas esto.
Te quiero joder, te quiero.
La poesía no es lo mío, definitivamente. Pero te quiero.
No eches mucho de menos a esta pobre chiflada lo que queda de mes. Pásalo bien, disfruta, descansa, y el 31 de Julio vete preparando las tripas para el abrazo del 1 de Agosto, no se te vayan a salir.

Disfruta, pequeña.
Siempre tuya.

Fdo. Señorita Blanca ;)

lunes, 25 de junio de 2012

Maldito perro del hortelano.

Déjame pasar página de una vez. Ya la he leído, déjame salir de esos bucles de "te quiero" y "lo siento" que no significan nada. Quiero dejar de leer una y otra vez la misma frase, con las mismas letras, las mismas puñaladas certeras que no van a ningún sitio, que solo te ahogan en el recuerdo de algo que no existe, de algo que ahora sabe a mentira.

No pienso dejar que me tengas atada a un espectro. Decidiste separar nuestras vidas, y separadas están. No intentes mezclar el agua y el aceite. Me has robado dos años de vida.

No soy un maldito hotel. Esto no va por noches. Aquí no entras y sales cuando quieras, no hay recepción en la que dejar la llave cuando te vayas.
Soy una persona. Te cueste creerlo o no, esta zorra manipuladora tiene sentimientos. Me impides avanzar mientras me dices que salga del pasado. Me estás haciendo daño. Me estás jodiendo la vida, me estás matando.

Lo peor es que sabes que una vez tras otra creeré, caeré en la trampa, ayudaré y después me sorberé los mocos y me secaré las lágrimas en una esquina en la que no te moleste. Fingirás que no me has visto porque tu sigues con tu vida y yo con la mía, pero cuando el gusanito te vuelva a picar volverás aquí a hacer daño.

Esto, querida, se va a acabar muy pronto. No confío en ti, lo has conseguido. Cada palabra de las que me dices llega vacía a mis oídos. No te creo. Ni lo que dices ni lo que eres.

En este momento en mi vida solo produces dolor. Si eliges provocar otra cosa, adelante, pero déjate de medias tintas, de juegos de niña estúpida. Si tienes lo que dices tener, si cumples las promesas, sé una amiga de verdad. De las que no son a ratos.

Y si no estás dispuesta, adiós muy buenas, Blancaville ha cerrado sus puertas para ti. En la habitación 26 sigue habiendo un corazón malherido.

-Como un explorador- J. Sabina

Después de tanto tiempo, al fin te has ido
y en vez de lamentarme, he decidido
tomármelo con calma.
De par en par he abierto los balcones,
he sacudido el polvo a todos los rincones
de mi alma.

Me he dicho que la vida no es un valle
de lágrimas, y he salido a la calle
como un explorador.
He vuelto a tropezar con el pasado
y he pedido, en el bar de mis pecados,
otra copa de ron.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada,
y en otros labios despisté a la madrugada,
y en otro pelo me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero,
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

Con el cartel de libre en la solapa,
he vuelto a ser un guapo entre las guapas
chulapas de Madrid,
Sólo me pongo triste cuando alguno,
en el momento más inoportuno,
me pregunta por ti.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada,
y en otros labios despisté a la madrugada,
y en otro pelo me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero,
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana descubrí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

sábado, 9 de junio de 2012

Bala en la recámara

Tumbado en el sofá. Tirado, más bien. La mirada fijada en algún punto del techo, pero perdida. La boca abierta en una mueca extraña, inhumana.
Así estaba él. Cualquiera hubiera pensado que no respiraba, pero lo hacía. Seguía vivo, más o menos.
Las marcas en las mejillas de las lágrimas que llevaban cayendo minutos. Barba de un par de días, los ojos rojos.
En la mano izquierda, a punto de caer al suelo, una botella del alcohol más barato y fuerte que pudo encontrar en el 24 h. de debajo de su casa. Vacía.

10 minutos antes...

Entró en casa con el nudo en la garganta. Nudo de ahorcado hecho con penas trenzadas en una gruesa soga. Dio vueltas por el salón conteniendo la ira, tiró el periódico, tiró su abrigo, tiró el viejo móvil contra la esquina del  salón.
Fue al baño, se apoyó en el lavabo, tomo aire y se tranquilizó. Al levantar la mirada y verse reflejado vino una nueva oleada de rabia.
-"¿TE HAS VISTO? ¿HAS VISTO LO PATÉTICO QUE ERES?"
Lanzó el puño derecho y agrietó el espejo. Siete años de mala suerte, siete puntos de aproximación hubieran hecho falta en esa mano. La sangre brotó rápidamente, pero la adrenalina fluía más rápido. Sin dolor, se puso corriendo una venda alrededor de los dedos y abrió el armario de las bebidas.




5 minutos.

Después del ataque de histeria, del que ahora solo quedaba un espejo roto y unos nudillos sangrantes, se tumbó y empezó a delirar entre llantos y gritos. Ahogar las penas en bebida sería imposible, así que usó el alcohol para desinfectar las heridas más profundas, las internas.

¿La razón? Una paranoia, paradoja, paranormal, para no dormir. Un pensamiento que llevaba persiguiéndole todo el día, una idea, una idea que le hacía ver todo el odio que sus falsas sonrisas habían escondido. Crueldad encubierta. Crueldad en su máxima expresión. Solo el hecho de haberlo pensado le revolvía el estómago. ¿Y si algún día lo cumpliera? Se veía capaz.

Entraba en la oficina de ella, armado, enfadado, rabioso. Masacraba a todas aquellas personas que significaban algo importante para ella, que estaban oportunamente reunidas allí. Familiares, amigos, amores. Todos muertos delante de ella, que aterrorizada, gritaba escondida tras su mesa.
Como una maravillosa señal del destino, en su mano derecha el revólver solo tenía una bala. El destino pedía que fuera disparada.

Pero no decía a quién, ahora era el momento de decidir. ¿Dispararla a ella o dispararse a sí mismo? Instintiva y extrañamente, su subconsciente le decía que se matase. En un principio puedes pensar "qué considerado. La salvaría, no podría matarla".
Pero sus motivos no eran esos. Eran crueles.
Pensaba dispararse para que su muerte quedase como un peso sobre la conciencia de ella. Su muerte y la de sus seres queridos. Para que viviera sola, para que viviera sabiendo lo que es perder todo aquello que has querido.
Porque él sabía que el mayor miedo de ella era la muerte. Que por más que lo intentase, le sería imposible suicidarse.
Viviría siempre sintiéndose culpable de la muerte de todos. Incluso de la de él. Y ese era su único fin, permanecer en la conciencia de aquella mujer por toda la eternidad, a cualquier precio.



Si tuviera una bala en la recámara, la forma de hacer más daño a aquella mujer era matarse él. Y se veía capaz de llevarlo a cabo.


sábado, 2 de junio de 2012

Blankenstein.

¿Y si fuera cierto? ¿Y si tuvierais razón?
Tal vez yo sea un monstruo.
Monstruo.
Mala.
Mentirosa.
Manipuladora.
Tal vez. Pero creed mis palabras cuando os digo que si soy todo eso, si soy tal monstruo, vosotros aún no lo habéis conocido.

No hay peor miedo que el miedo a uno mismo.
Siempre he sabido que tenía un lado malo, muy malo. Que desde bien pequeña estaba ahí. como una compacta esfera oscura dentro de mí.
Siempre ha estado bajo control. Siempre lo estuvo. Nunca me preocupó. Hasta ahora daba por hecho que todos teníamos ese lado oscuro interno. Que nadie es perfecto. Pero por supuesto, me equivoco.
Todos los humanos sois buenos, considerados, sinceros. En verdades y bondad se basaron las grandes guerras, claro. En solidaridad y sinceridad están las causas de la crisis que sufre el mundo hoy día, por supuesto. De justicia se alimentan las víctimas de la pobreza, evidentemente.
Seguro que tú, que lees esto, nunca has tenido miedo a admitir la verdad. Seguro que nunca has cometido un fatal error. Me atrevo a jurar que nunca has hecho daño a nadie.

Porque de eso me encargo yo, ¿no es cierto?

Y, como iba diciendo, ahora me temo a mi misma. Porque he sido tachada de monstruo cuando mi esfera oscura aún no se ha abierto. Todo lo que tengo dentro aún no ha eclosionado.
¿Sabéis? Esa bola es prácticamente como un ser vivo. Cuando durante años, AÑOS, absorbes dolor, absorbes mentiras, absorbes complejos...la bola crece.
Cuando superas los problemas, tú creces, pero el cascarón de la esfera ya está un poco más débil.
Una sobrealimentación de dolor termina haciendo que la cáscara sufra una pequeña fuga. Un agujerito por el que se escapa la esencia de todo eso tan horrible que tengo dentro. Porque eso sí, no seré buena, pero os puedo asegurar que soy fuerte. Aún tras todo el dolor sufrido he podido controlar las fracturas de mi esfera durante mucho más tiempo que el que muchos podrían soportar.

A lo que voy, es que vosotros, que tan alegremente juzgáis los errores ajenos, solo habéis visto una centésima parte de lo que puedo llegar a ser.
Y eso, creedme, me da miedo.
Porque con esa pequeñisima parte he conseguido que mi vida se derrumbe en apenas minutos igual que se derrumba un castillo de naipes con un ligero temblor.
¿Qué puedo llegar a hacer si algún día mi esfera sufre un "big bang" a pequeña escala?
A mí ya nada me sorprende. Porque yo, a diferencia de vosotros, sí puedo hacerme una idea de todo lo monstruosa que puedo llegar a ser.

Os creéis que me conocéis como si fuerais mis creadores.
Pero sois mis destructores.
Gracias por enseñarme mi maldad y sacarme de mi ignorancia.