Mostrando entradas con la etiqueta Personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personas. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2013

Nunca sé qué poner de título a las cosas que no debería publicar.

Aunque suene a cliché de película, es cierto que la ropa termina desperdigada por el suelo de la habitación. O por el de varias habitaciones, según la ocasión.

Siempre se dice "donde estén la cama o el sofá, que se quite lo demás. Qué incómodo".
Pero es que llega un punto en el que olvidas si estás en vertical o en horizontal, en una mesa o en el suelo.

Olvidas que tienes vecinos,
la hora a la que sale tu tren,
que el gato te mira desde la esquina,
que el móvil te está sonando.

Y ahí está la gracia.

viernes, 23 de agosto de 2013

"No fumes, mamá"

¿Cuantas veces habré dicho yo esa frase hace años?

Una nube gris asoma entre mis labios mientras lo pienso.
Qué mal me sabe el tabaco, pero cuánto me gusta.
Como casi todo, realmente.

¿Qué narices hago filosofando mientras me jodo los pulmones?
Es lo que tiene pensar por la noche. Ninguna idea que se te ocurra más tarde de la una de la mañana debería constar en acta, pero aquí estamos.

Mirando a esos libros, los mismos de siempre, que son algo así como el único horizonte que se ve desde mi cama.
Los de todos los días.
Y este puto atrapasueños que no sirve para nada, salvo para coger polvo y quedar muy bien en las fotos.

A veces me acuerdo de cuando no venías a buscarme al colegio.
¿Qué sería? ¿Media hora, tal vez?
A mí se me hacía eterno.
Me quedaba sola en ese banco todos los días. Y luego venías enfadada.

Aún así te quería más que a nadie y eras mi ideal de mujer.
Y te sigo queriendo.
Pero lo otro, no.

Qué nietzscheano.
(No me miréis así. Esa palabra existe. La he buscado).
Eterno retorno, madre.
Eterno retorno.

Tu hija nunca será un "Übermensch".
Pues siempre tendrá miedo de convertirse en ti.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Misantropía

El mundo se va a la mierda.
O ya es mierda, no lo tengo claro del todo.
En cualquier caso, declaro oficialmente mi misantropía.

Ayer fue un día de mierda desde el punto de vista humano.
Me desperté con los gritos del energúmeno de mi vecino de enfrente, que salió al patio a tocar las narices, como cada día de verano.

Nuestros vecinos de arriba son musulmanes. Una familia educadísima y muy integrada, por cierto. Pero claro, cuando eres un xenófobo que ha tenido la vida más o menos resuelta, y además te crees superior por ser ex-policía, la cosa cambia.
El caso es que los vecinos musulmanes querían poner una antena de Digital Plus para poder tener acceso a los canales de su país. Hasta ahí todo bien. El problema es que la comunidad (o más bien el presidente, de forma unilateral) obliga a esta familia a pagar una cantidad de dinero por poner una antena en el tejado, que es de todos, por así decirlo.
Entonces a esta familia se le ocurrió otro método: pidieron permiso al vecino de otra casa que tiene antena para pasar un cable desde dicha antena hasta su piso, y así poder tener los canales que quieren. Así lo hicieron, de tal forma que el cable que han utilizado pasa por el patio interior de la comunidad, al que tenemos acceso el vecino racista y mi familia.
Este energúmeno, que lleva saliendo al patio todos los días de verano, se encontró ayer con el cable después de un mes y pico que lleva puesto ahí. Y claro, como le estorba tanto, no tuvo otra cosa que hacer que ponerse a dar gritos hasta que salieron los vecinos.
A lo que voy es que, sí, puede que el método empleado por la familia de arriba no sea muy legal, pero las formas y el desprecio con el que el vecino los trató no tienen ninguna justificación. Mandó callar a la mujer de la familia más de una vez, y llegó a decirles con todo el desprecio del mundo que por ser musulmanes, estaban acostumbrados a vivir de forma ilegal, y que no lo iba a consentir.
De verdad, se me revolvieron las tripas. Fue el despertar más asqueroso que recuerdo en mucho tiempo. Con cosas como estas puedo decir que sí, que esto se va a la mierda, que la sociedad retrocede en vez de avanzar y que veo un difícil arreglo a todo esto.

Para seguir con el día, cuando abro la sesión en Twitter me encuentro con la noticia de que un joven turco de 17 años ha sido asesinado a manos de su padre y su tío por reconocer su homosexualidad en casa. Y luego me encuentro con que el martes es la celebración del Toro de la Vega.
Se me revuelven las tripas de nuevo.
Día nauseabundo donde los haya.

Y ya, para rematar: anoche me encontraba en una plaza de la ciudad con mi novia. Era tarde y apenas había gente por la calle. Nos sentamos en un banco, y al poco tiempo se sienta en el de al lado un hombre/bola con cara de baboso pervertido a mirarnos fijamente. Porque claro, somos chicas, somos jóvenes, no vamos a decirle nada porque somos unas crías. Somos una golosina para él, tenemos que soportar este tipo de cosas porque "vamos provocando", ¿es eso?

Y la cosa no termina ahí, no.
Hartas de sentirnos fijamente observadas, mi chica y yo decidimos movernos unos bancos más allá. El gordo baboso continuó haciendo auténticos malabares para poder vernos. Y para colmo, el habitante de una casa cercana a donde nos sentamos, se dedicó a tirarnos cosas por la ventana por estar juntas en un banco. Papel higiénico empapado, nos lanzó. Por supuesto, sin dar la cara, porque nosotras somos unas invertidas indeseables, pero él es un cobarde.

Y yo me pregunto, ¿por qué tengo que aguantar esto? ¿Hago daño a alguien por ser como soy? ¿De verdad a alguien le afecta tanto, pero tanto tanto mi vida privada? Tengo muchas papeletas para que la sociedad, dicho claramente, me dé por el culo. Soy mujer, soy menor, soy "friki", y soy "no-heterosexual". Y seguro que hay muchísima gente pasándolo peor que yo por el mismo tipo de cosas.

Estoy harta, hartísima. Porque esto que me pasó ayer, me pasa con bastante más frecuencia de la que os imagináis. Normalmente no digo nada, porque a esta panda de retrógrados no hay que darles el gusto de afectarse. Normalmente sonrío y suelto alguna bordería, pero luego, pensándolo fríamente...
¿POR QUÉ DIABLOS TENGO QUE SOPORTAR YO, O CUALQUIER OTRA PERSONA, QUE SE LE DISCRIMINE POR LO QUE HAGA EN SU VIDA PRIVADA?

Así que definitivamente sí, declaro mi odio profundo a esta sociedad, a la humanidad en sí, a la hipocresía y falsedad que envuelve cada cosa que hacemos y vemos. Me desentiendo de la raza humana. Quienes ahora son mis amigos y quienes lo sean en un futuro serán las únicas personas por las que no sienta aversión y desconfianza. Es triste, pero no me queda otro remedio.

Sed felices, de verdad. Sed felices y no dejéis que nadie os pise, pero recordad que vuestra libertad termina donde empieza la de los demás.
Hakuna Matata: vive y deja vivir.

Auf wiedersehen.


jueves, 30 de agosto de 2012

Esa persona.


Me sentía atrapada. Como hundiéndome, ahogándome. Perdiéndome en una inmensidad de la que no era consciente. Un vacío en mi interior que poco a poco se convirtió en mi cárcel. Era como no dejar de caminar yendo hacia ninguna parte. No dejaba nada atrás, no veía nada delante.
Estuve encerrada en un medio que no controlaba. Una atmósfera pesada, que se te agarra a los pulmones y no te deja respirar. Que te fatiga y no te deja dormir. Que deprime y no deja...abandonar.

A veces lo que guardamos dentro es nuestro peor enemigo. Y lo que no tenemos, lo que nos falta, su mejor arma.

En ese mundo gris pasé bastante tiempo.
Bastante.

Por un momento, por unos instantes, me sentí perdida del todo. ¿Quién era yo? ¿Por qué? ¿Qué había hecho? ¿Qué me habían hecho? Las preguntas resonaban en la cabeza y dolían como disparos, y no había nadie que respondiera. Estaba sola, ese era el castigo.

Cuando todo dejó de tener sentido, se me tendió una mano. Una silueta que me sacó del fondo. Y aún no sé como lo hizo. A lo lejos se veía la luz. El polvo negro que flotaba por todas partes se pegó al suelo con las primeras gotas de lluvia. Eran frías, comencé a respirar.
La mano siguió tirando de mí sin explicación, porque ella no la necesitaba.
Simplemente hizo lo que hizo sin tener por qué, pero lo hizo.

Me recordó que seguía viva y por qué.
Estoy en deuda con esa silueta, esa persona.
Bastante.


lunes, 9 de julio de 2012

谢谢

Por tu paciencia, por perdonarme
lo imperdonable.
Por no juzgar, por tu altruismo,
por ayudarme.
Por escuchar, por preocuparte,
por no marcharte.
Por confiar, por el apoyo...
por resucitarme.

Por esos rizos, por esos ojos,
esa sonrisa.
Por esos labios, esos abrazos,
tus manos frías.
Por tanta lucha, por esa fuerza,
la valentía.
Por el aguante y dejar que quiera
hacerte mía.

Porque los versos no hacen justicia a
la perfección.
Porque me encantas, porque te quiero
de corazón.

Malditas rimas mediocres y métrica pobre, no se me ocurre otra cosa mejor. Lo siento. Simplemente ya te echo de menos, desvarío un poco. No son horas de ir haciendo el capullo, pero al menos te ríes un rato cuando leas esto.
Te quiero joder, te quiero.
La poesía no es lo mío, definitivamente. Pero te quiero.
No eches mucho de menos a esta pobre chiflada lo que queda de mes. Pásalo bien, disfruta, descansa, y el 31 de Julio vete preparando las tripas para el abrazo del 1 de Agosto, no se te vayan a salir.

Disfruta, pequeña.
Siempre tuya.

Fdo. Señorita Blanca ;)

jueves, 28 de junio de 2012

Stonewall Inn

Hoy, 28 de Junio de 2012, hace 43 años que se produjeron los disturbios de Stonewall.

Estos hechos son el origen de lo que hoy conocemos como "Día del Orgullo Gay". Mucha gente (me incluyo hasta hace bien poco) no sabe por qué se elige ese día para celebrarlo. Incluso muchos, y en parte lo entiendo, se preguntan por qué tiene que haber un día especial para la comunidad LGBT y no lo hay para la "comunidad heterosexual". En esta entrada intentaré explicaros como buenamente pueda el por qué de todo esto. E incluso abriré una "Tanda de preguntas" a modo de foro. Os explicaré el funcionamiento al final de la entrada.

Bien, comencemos pues.
-------------------------------------------------------------------------------------------

En Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, cualquier persona que se saliera ligeramente de "lo normal" era considerada un riesgo para la estabilidad del país. Los gobiernos elaboraban listas de comunistas, anarquistas, homosexuales, etc.
En las décadas de los 50 y 60 el FBI elaboró una lista de homosexuales, sobre los que se llegaba a investigar qué tipo de amistades tenían o qué lugares frecuentaban. A menudo estas personas eran despedidas de sus trabajos y apartadas de la sociedad.

Algunos locales (normalmente bares) acogían e incluso protegían a los sectores más marginados del colectivo LGBT (drag-queens, jóvenes homosexuales que habían sido expulsados de casa, transexuales, etc.). Normalmente estos locales eran cerrados, y sus clientes detenidos y expuestos públicamente.


El uso de vestimenta "propia del sexo contrario" estuvo muy restringido y en algunos casos prohibido.
Miles de gays y lesbianas fueron arrestados, humillados, maltratados, encarcelados o se les obligó a ingresar en hospitales psiquiátricos (ya que en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría incluía la homosexualidad como enfermedad mental).



No obstante, ante esta situación se formaron dos organizaciones que luchaban por los derechos de los homosexuales (que son, obviamente, los mismos que los de cualquier otra persona) y por darles una oportunidad de integrarse en la sociedad, proclamando que los homosexuales no se diferenciaban de los heterosexuales, que igualmente eran personas normales.


Aunque la represión fuera en aumento, también lo iba la tensión social, como puede verse en los disturbios por los derechos afroamericanos, por la guerra de Vietnam y los movimientos feministas de la época.

Y aquí entra en juego el barrio de Greenwich Village y la ya citada Stonewall Inn.



Greenwich Village era uno de los barrios residenciales neoyorquinos en los que se concentró más población homosexual ya desde la Primera Guerra Mundial. La represión de los años 50 y 60 provocó aquí una revolución cultural y social.
En este barrio se encontraba Stonewall Inn, un bar gay bastante conocido entre los hombres homosexuales.
Las redadas policiales en los bares gays eran muy frecuentes.

El 28 de Junio de 1969 a la 1:20 de la madrugada, la situación se salió de lo previsto.

Seis policías, un detective y un subinspector entraron en Stonewall Inn, aunque ya había cuatro agentes de incógnito en el bar, y el "Escuadrón de Moral Pública" esperaba fuera del local. Apagaron la música, encendieron todas las luces y bloquearon las puertas y ventanas del establecimiento. Había más o menos 200 clientes aquella noche.
El procedimiento normal era poner a los clientes en fila, pedirles la documentación, comprobar el sexo de los clientes que iban vestidos de mujer y arrestar a los que llevasen menos de tres prendas de ropa propias de su género, sin contar los calcetines.

Pero aquella noche, los transexuales se negaron a ser cacheados por los agentes para comprobar su sexo, el resto de hombres se negó a presentar su documentación y la tensión se desató definitivamente cuando algunos de los agentes tocaron de forma inapropiada a unas mujeres lesbianas al cachearlas.



La policía decidió arrestar y llevar a la comisaría a los clientes que se resistían a seguir con el procedimiento. El resto de personas fue expulsada del bar, pero no abandonaron el lugar inmediatamente. En unos minutos, unas 150 personas se encontraban en la entrada del local. Cuando llegó el primer coche policial, ya había diez veces más personas que las originalmente expulsadas del bar. Una transexual que fue agredida por un agente le golpeó con el bolso ante el aplauso de los allí presentes. La gente comenzó a tirar botellas contra los coches policiales. Una lesbiana que estaba siendo arrestada se zafó de los policías y les insultó durante minutos, animando a la gente a que luchara.

En poco tiempo había ya unas 500 o 600 personas, muchas más que policías. Algunos coches de refuerzos huyeron. Los furgones policiales tenían las ruedas pinchadas o estaban tan rodeados de gente que no podían maniobrar. Nada estaba preparado, fue totalmente espontáneo. La policía estaba humillada y enfurecida. Los manifestantes cantaban y bailaban ante los agentes, que ahora eran los perseguidos.


El disturbio duró unas horas. A las 4 de la madrugada las calles ya estaban prácticamente vacías. Los testigos hablaron del surrealista silencio que hubo tras los hechos anteriores. Trece detenidos, algunos manifestantes hospitalizados, cuatro policías heridos.


Los tres periódicos neoyorquinos cubrieron los hechos. Al día siguiente no se hablaba de otra cosa y mucha gente acudió al Stonewall destrozado. Por la noche, los homosexuales estaban en la calle, algo totalmente nuevo, ya que las demostraciones afectivas entre ellos nunca se daban en público. Miles de personas se reunieron ante el local y tomaron nuevamente las calles adyacentes al bar. Durante los dos días siguientes hubo altercados de menor importancia. El miércoles, The Village voice hizo un reportaje poco agraciado sobre los hechos ocurridos, lo cual desencadenó una nueva batalla callejera.




El 28 de Julio de 1970 se celebró la primera Marcha del Orgullo Gay, en el primer aniversario de los disturbios. En los años siguientes dicha marcha se celebró también en otros estados. Recorrió 51 manzanas hasta Central Park.


(Recomiendo a los que queráis mas información, ver el documental de La Noche Temática que os pongo en este enlace, que explica muy bien todo lo ocurrido y el porqué de todo. Si tenéis tiempo y ganas, os animo a que lo veáis)
--------------------------------------------------------------------------

Y este es el origen del desfile y el día del Orgullo Gay. Esa "exhibición desmedida y sin sentido", como he llegado a leer alguna vez, tiene un sentido, una historia, y un sentimiento colectivo que se puede tener siendo homosexual o no.
¿Por qué hay un día especial para los homosexuales si lo que buscan es igualdad? Porque los otros 364 días son del orgullo heterosexual, que es un colectivo que jamás ha sufrido represiones de ningún tipo por la orientación sexual de sus integrantes, porque era "lo normal". Y porque ese día, el 28 de Junio, se celebra el recuerdo de lo que significó la (todavía poca) igualdad de la que se goza hoy día (y eso que España precisamente es uno de los países más tolerantes respecto a este tema).

En fin, ahora os explicaré lo de la tanda de preguntas de la que os hablaba al principio.
Sé que este tema levanta ampollas, es controvertido y en parte un tabú. La gente se plantea muchas dudas sobre esto. Y me he propuesto resolver mientras esté en mi mano todas las dudas o cuestiones que queráis plantearme. 
Para ello, el funcionamiento es simple: escribid vuestra duda en un comentario. Yo lo leeré, me documentaré, y responderé. Seguramente introduzca vuestra pregunta y mi respuesta en un apartado dentro de la entrada, para que los demás puedan leerla sin tener que ver todos los comentarios. ¿Os parece bien?

Espero que participéis. No os cortéis, preguntad lo que queráis, no muerdo. Mi objetivo no es discutir, sino exponer argumentos y resolver dudas siempre con buen rollo y respeto.


PREGUNTAS

"¿Puedes explicarme de forma resumida todo lo que creas que se debe saber sobre el colectivo transexual?" --Andrea

La transexualidad es todo un mundo, supongo que alguien transexual podría dar mucha información importante que a mí no se me ocurre, pero creo que en primer lugar, lo importante es entender que la transexualidad no es una orientación sexual ni una preferencia. Un transexual tiene una identidad de género diferente a la del sexo que tiene físicamente. Es decir, es alguien que no se siente un individuo del género que sus genitales dicen que es. Alguien transexual, hoy en día, tiene más facilidades (dentro de lo que cabe) para hacerse una operación de cambio de sexo si lo desea, pero también hay transexuales que no pasan por esa cirugía.
También me parece importante diferenciar entre "travestis" y transexuales. Alguien que adopta la apariencia (mediante maquillaje, ropa, gestos, etc.) de una persona del sexo contrario puede no ser transexual. Por ejemplo, un hombre que se viste de mujer puede estar de acuerdo con su identidad de género masculina y que aun así le guste (por los motivos que sea) vestirse de mujer. Son conceptos distintos que pueden estar relacionados o no estarlo en ciertos casos, pero la sociedad ha tendido a identificar un concepto por el otro erróneamente.
.......................................................................................

Sed felices con quien queráis y recordad:

"La homosexualidad se da en más de 450 especies animales distintas. La homofobia sólo en una."



lunes, 25 de junio de 2012

Maldito perro del hortelano.

Déjame pasar página de una vez. Ya la he leído, déjame salir de esos bucles de "te quiero" y "lo siento" que no significan nada. Quiero dejar de leer una y otra vez la misma frase, con las mismas letras, las mismas puñaladas certeras que no van a ningún sitio, que solo te ahogan en el recuerdo de algo que no existe, de algo que ahora sabe a mentira.

No pienso dejar que me tengas atada a un espectro. Decidiste separar nuestras vidas, y separadas están. No intentes mezclar el agua y el aceite. Me has robado dos años de vida.

No soy un maldito hotel. Esto no va por noches. Aquí no entras y sales cuando quieras, no hay recepción en la que dejar la llave cuando te vayas.
Soy una persona. Te cueste creerlo o no, esta zorra manipuladora tiene sentimientos. Me impides avanzar mientras me dices que salga del pasado. Me estás haciendo daño. Me estás jodiendo la vida, me estás matando.

Lo peor es que sabes que una vez tras otra creeré, caeré en la trampa, ayudaré y después me sorberé los mocos y me secaré las lágrimas en una esquina en la que no te moleste. Fingirás que no me has visto porque tu sigues con tu vida y yo con la mía, pero cuando el gusanito te vuelva a picar volverás aquí a hacer daño.

Esto, querida, se va a acabar muy pronto. No confío en ti, lo has conseguido. Cada palabra de las que me dices llega vacía a mis oídos. No te creo. Ni lo que dices ni lo que eres.

En este momento en mi vida solo produces dolor. Si eliges provocar otra cosa, adelante, pero déjate de medias tintas, de juegos de niña estúpida. Si tienes lo que dices tener, si cumples las promesas, sé una amiga de verdad. De las que no son a ratos.

Y si no estás dispuesta, adiós muy buenas, Blancaville ha cerrado sus puertas para ti. En la habitación 26 sigue habiendo un corazón malherido.

-Como un explorador- J. Sabina

Después de tanto tiempo, al fin te has ido
y en vez de lamentarme, he decidido
tomármelo con calma.
De par en par he abierto los balcones,
he sacudido el polvo a todos los rincones
de mi alma.

Me he dicho que la vida no es un valle
de lágrimas, y he salido a la calle
como un explorador.
He vuelto a tropezar con el pasado
y he pedido, en el bar de mis pecados,
otra copa de ron.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada,
y en otros labios despisté a la madrugada,
y en otro pelo me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero,
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

Con el cartel de libre en la solapa,
he vuelto a ser un guapo entre las guapas
chulapas de Madrid,
Sólo me pongo triste cuando alguno,
en el momento más inoportuno,
me pregunta por ti.

Y en otros ojos me olvidé de tu mirada,
y en otros labios despisté a la madrugada,
y en otro pelo me curé del desconsuelo
que empapaba tu almohada.

Y en otros puertos he atracado mi velero,
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana descubrí que a veces gana
el que pierde a una mujer.

sábado, 9 de junio de 2012

Bala en la recámara

Tumbado en el sofá. Tirado, más bien. La mirada fijada en algún punto del techo, pero perdida. La boca abierta en una mueca extraña, inhumana.
Así estaba él. Cualquiera hubiera pensado que no respiraba, pero lo hacía. Seguía vivo, más o menos.
Las marcas en las mejillas de las lágrimas que llevaban cayendo minutos. Barba de un par de días, los ojos rojos.
En la mano izquierda, a punto de caer al suelo, una botella del alcohol más barato y fuerte que pudo encontrar en el 24 h. de debajo de su casa. Vacía.

10 minutos antes...

Entró en casa con el nudo en la garganta. Nudo de ahorcado hecho con penas trenzadas en una gruesa soga. Dio vueltas por el salón conteniendo la ira, tiró el periódico, tiró su abrigo, tiró el viejo móvil contra la esquina del  salón.
Fue al baño, se apoyó en el lavabo, tomo aire y se tranquilizó. Al levantar la mirada y verse reflejado vino una nueva oleada de rabia.
-"¿TE HAS VISTO? ¿HAS VISTO LO PATÉTICO QUE ERES?"
Lanzó el puño derecho y agrietó el espejo. Siete años de mala suerte, siete puntos de aproximación hubieran hecho falta en esa mano. La sangre brotó rápidamente, pero la adrenalina fluía más rápido. Sin dolor, se puso corriendo una venda alrededor de los dedos y abrió el armario de las bebidas.




5 minutos.

Después del ataque de histeria, del que ahora solo quedaba un espejo roto y unos nudillos sangrantes, se tumbó y empezó a delirar entre llantos y gritos. Ahogar las penas en bebida sería imposible, así que usó el alcohol para desinfectar las heridas más profundas, las internas.

¿La razón? Una paranoia, paradoja, paranormal, para no dormir. Un pensamiento que llevaba persiguiéndole todo el día, una idea, una idea que le hacía ver todo el odio que sus falsas sonrisas habían escondido. Crueldad encubierta. Crueldad en su máxima expresión. Solo el hecho de haberlo pensado le revolvía el estómago. ¿Y si algún día lo cumpliera? Se veía capaz.

Entraba en la oficina de ella, armado, enfadado, rabioso. Masacraba a todas aquellas personas que significaban algo importante para ella, que estaban oportunamente reunidas allí. Familiares, amigos, amores. Todos muertos delante de ella, que aterrorizada, gritaba escondida tras su mesa.
Como una maravillosa señal del destino, en su mano derecha el revólver solo tenía una bala. El destino pedía que fuera disparada.

Pero no decía a quién, ahora era el momento de decidir. ¿Dispararla a ella o dispararse a sí mismo? Instintiva y extrañamente, su subconsciente le decía que se matase. En un principio puedes pensar "qué considerado. La salvaría, no podría matarla".
Pero sus motivos no eran esos. Eran crueles.
Pensaba dispararse para que su muerte quedase como un peso sobre la conciencia de ella. Su muerte y la de sus seres queridos. Para que viviera sola, para que viviera sabiendo lo que es perder todo aquello que has querido.
Porque él sabía que el mayor miedo de ella era la muerte. Que por más que lo intentase, le sería imposible suicidarse.
Viviría siempre sintiéndose culpable de la muerte de todos. Incluso de la de él. Y ese era su único fin, permanecer en la conciencia de aquella mujer por toda la eternidad, a cualquier precio.



Si tuviera una bala en la recámara, la forma de hacer más daño a aquella mujer era matarse él. Y se veía capaz de llevarlo a cabo.


domingo, 27 de mayo de 2012

Cápsula del tiempo

Hola, seas quien seas.
Si estás leyendo esto es que hemos conseguido lo que nos propusimos. Hicimos una cápsula del tiempo, ¿sabes?
Antes de que mires el resto de cosas, termina de leer la carta. Es importante.

No sé que año será. Espero que sea tarde. Ahora mismo, desde donde te escribo, es un día de verano del 2012.


No sé que ponerte exactamente. Supongo que puedo presentarme.
Tengo 16 años. Me llamo Blanca. He terminado 4º de la ESO. La música de ahora no me gusta, así que oigo la de los 70, 80...y grupos raros que salen por ahí de vez en cuando. Por favor, no olvidéis la música de los 70 en tu época.


En este momento no hay muchas cosas buenas que pueda contarte. Los de arriba no hacen más que meter la pata, y lo pagan los de abajo. Mientras tanto, los de abajo nos peleamos por cosas tan absurdas como la apariencia, el equipo de fútbol, el partido político al que votamos o los gustos que tenemos.

En el 2012 somos muy poco originales a la hora de vestir. Cada año volvemos a una moda pasada. Los 60, los 70, los 80...nada nuevo.
Dicen que estamos en la era tecnológica. Ahora nos comunicamos más por redes sociales que en persona, pero supongo que cualquier cosa electrónica que pueda contarte estará obsoleta en tu tiempo. Lo mismo hay robots por las calles. Jajaja.

Uh, creo que debería explicarte lo que hemos metido en la caja antes de que se me acabe el folio.
Verás. Esa cosa redonda y planita de plástico brillante es un CD. Creo que en poco tiempo van a quedarse obsoletos. A lo mejor no tienes dónde leerlo, pero en esas cosas guardamos la música. Bueno, ahora nos va más guardarlo en el ordenador, pero siguen haciéndose CD's.

Te he metido un reloj analógico, supongo que sí sabes lo que es y cómo es. Simplemente te lo dejo parado en la hora en la que enterramos la caja. Como recuerdo.

Hemos metido una foto nuestra. Para que por lo menos puedas poner una cara a los que te escribimos. Yo soy la más bajita, la de la cara de tonta. Jajaja.

También he dejado un periódico. No sé si se seguirán escribiendo en tu época, cada vez quedan menos. Yo creo que ahora se siguen haciendo más por tradición que por otra cosa. Espero que quede algo del olor a papel de periódico tan característico cuando lo abras. De paso te enteras de las noticias de hoy.

Hemos dejado un poquito de dinero porque suponemos que habrá cambiado la moneda. Te hemos dejado un billete de 5 euros y una moneda de 1. Había muchos más, pero como comprenderás no vamos a dejarte 100 euros con la que está cayendo.

Y bueno, lo demás son chuminaditas varias, cosas a las que tenemos cierto cariño, pero sin ninguna utilidad especial.

Seas quien seas, confío en ti. Espero que si las cosas van bien ahora, tú y tu generación las mantengáis. Que si van mal, tengáis la fuerza para arreglarlo. Que no os rindáis nunca. Que siempre, siempre, siempre, hay algo por lo que seguir adelante, aunque duela. Que en el fondo, supongo que las personas seguimos siendo iguales aunque el entorno sea diferente, y que seas quien seas, te quiero.

Por algún motivo, tú has sido quien ha desenterrado esta caja. El "destino" o lo que sea en lo que creas nos ha conectado superando las barreras del tiempo. ¿No es maravilloso?

Mis mejores deseos, un fuerte abrazo desde el pasado.

domingo, 13 de mayo de 2012

Y no tenemos miedo.

Porque no somos sólo números. Porque no somos mercancías. Porque vamos a luchar por nuestros derechos.

-"Ya ves, los indignados esos. Los perroflautas. Si son cuatro gatos mal contaos, se creerán que van a hacer algo."

Porque nos negamos a pagar esta crisis con sanidad y educación mientras se rescata a los bancos.

-Papá...¿por qué está indignada la gente?
+Come y  calla hijo. Come y calla

Porque no es justo que mientras unos se quedan en la calle y con las manos vacías, otros se llenen los bolsillos con dinero público y se suban el sueldo por ocupar un asiento en un organismo.

-Yo no voy a ir. No sirve de nada. De todas formas, si no voy yo, ¿qué más da uno arriba, uno abajo?

Puede que estés de acuerdo. Puede que no. Puede que no te importe.
Pero es un hecho. Los indignados son...SOMOS un hecho.
Los hay de todas las edades, de todas las ideologías, de todos los colores de ojos y de piel, de todos los sexos. Somos diferentes. Pero nos une un sentimiento común. Nos une rabia, nos une un deseo de cambio, nos une que vivimos dentro del mismo país y el mismo continente, y que estamos hartos.

Estudiantes, enfermeros, maestros, barrenderos, parados. Todos. Todos tienen AL MENOS un motivo para quejarse. Y por supuesto, el derecho a hacerlo utilizando la calle, y el derecho a reunirse con otra gente que opine igual, por más que intenten arrebatárnoslo.





España ha hecho historia. Espero que mis hijos estudien la "spanish revolution" como parte del programa educativo. Los indignados han traspasado fronteras.
Este 12 M, el movimiento no ha sido solo a nivel nacional. Ha sido una queja global, una revolución.
Hace un año todo parecía una utopía, un imposible. Pero no lo es. La gente sale a la calle, la gente se queja, la gente se conciencia.

Ahora, señores políticos, tápense los ojos, tápense los oídos, cierren sus persianas y apaguen la tele si quieren. Eviten la realidad, niéguenla. Manipulen cifras y sigan recortando.
Pero ustedes le deben sus puestos al pueblo. Y el pueblo se queja.
Yo que ustedes, empezaría a escuchar.

Porque desde luego. Esto no acaba aquí. Esto acaba de empezar.
Y no vamos a rendirnos.

sábado, 12 de mayo de 2012

Crónica de un asesinato.

El sedante perdió su efecto y te despertaste. Una lástima; estabas realmente preciosa dormida.
Tu cuerpo ya estaba preparado para la huida, tal vez por el pequeño detalle de que lo último que viviste despierta fue el golpe que te propiné en la cabeza para aturdirte y poder sedarte y llevarte al garaje.
Entre pequeños grititos, intentaste levantarte y salir corriendo.
Por desgracia para ti, te partí las piernas mientras dormías. Con el sedante agotado, empezaste a sentir el insoportable dolor cuando intentaste levantarte. Iba a avisarte, pero estabas tan decidida...

En mi vieja minicadena sonaba Marilyn Manson. Por si te lo preguntaste, la letra no era una coincidencia.

Me insultaste, gritaste y sollozaste durante minutos. Pero tranquila, te lo perdono.
Total, a las malas personas eso no nos afecta.

Durante años estuve preguntándome qué pasaría al inyectar en un cuerpo humano una pequeña dosis de ácido sulfúrico disuelto en agua. Era retorcido, pero ya que era la primera y última vez que iba a matar a alguien, decidí despejar la duda.

Recuerdo perfectamente la escena. Tú, indefensa, totalmente inutilizada, tirada boca arriba como una marioneta rota en mi garaje. Un único foco de luz apuntándote. Yo, escondido entre la penumbra de los bordes de la estancia. Junto a la pared del fondo, una encimera con todas las herramientas a utilizar y la minicadena. En la esquina junto a la puerta, las bolsas para esconder tu cadáver y la gasolina para quemar las pruebas. Era incluso dramático, tal vez romántico, y desde luego rozando lo erótico para mí.

Preparé la disolución y la jeringuilla, y me arodillé ante ti. Con mucho cuidado (cosa que, por cierto, no supiste apreciar) te inyecté el líquido y esperé paciente a la reacción.
Literalmente, y tal y como siempre soñé, tu cuerpo empezó a quemarse desde dentro.
Las venas que se te marcaban a través de la piel se veían a distancia. Las extremidades empezaron a necrosarse.
Me hubiera gustado que hubieras descrito tus sensaciones. Prefiero pensar que a cada latido de tu corazón, deseabas que fuera el último. Que la sangre te ardía en las venas. Que con cada bombeo de aurículas y ventrículos, al extenderse así el ácido por tu cuerpo, morías un poco más.
Me hubiera gustado que hubieras suplicado tu propia muerte para no seguir soportando esa tortura. Pero si algo aprendí al matarte fue que los humanos traspasamos nuestros límites en experiencias cercanas a la muerte. Nos volvemos máquinas de aguantar el dolor a toda costa, como si proteger una miserable vida fuera más importante que soportar el más insoportable de los dolores.

Mientras te retorcías y gritabas como si no hubiera un mañana (y en tu caso lo entiendo, porque no lo había), me dediqué a leerte todas aquellas cosas que algún día escribiste pensando en mí. Y después te relaté el día en el que dejaron de tener sentido. Y te describí con pelos y señales el dolor que sentí por ti, intentando por supuesto usar las palabras justas para que identificaras ese "ardor" fruto del ácido con la pena que me corrompió el corazón.

Bueno, entonces llegó el momento de matarte. Fui bueno. Pude haberte dejado morir en una lenta agonía por el efecto del ácido, pero no lo hice. Faltaba el "golpe de gracia".
Cogí un cuchillo de la encimera y de nuevo me arrodille frente a ti.
Lentamente, disfrutando del momento, hundí el filo en tu pecho, en el medio, en el corazón que conmigo nunca tuviste.
La sangre brotó como un río rojo y empapó tu ropa, mis manos, y el suelo. Hubiera sido una foto preciosa.
En tus últimas bocanadas de aire, me incliné hacia tu oreja y te susurré un "te quiero" al oído.
Me llevé tu último aliento y sellé tu boca con un beso. Tus ojos aún seguían abiertos, aún con sorpresa, aún con miedo. Y tal vez con culpa.

Nos veremos en el infierno.

jueves, 10 de mayo de 2012

Asumo-


Supongo que nunca debí intentar cruzar la raya.
Yo era más feliz a este lado, al de siempre. Y hacía más felices a los demás.
Crucé la raya porque mis más bajos instintos me dijeron "Eh, todo el mundo lo hace alguna vez. ¿Pasa algo porque lo hagas tu ahora?" Y mi estúpida y atrofiada conciencia de niña egoísta aceptó pensando que no habría consecuencias.
Al menos sé que todo esto servirá de lección. O eso prefiero pensar.

Y a partir de ahora, me declaro oficialmente esponja de problemas ajenos.
Se me da mejor escuchar que explicar, se me da mejor aconsejar sobre vidas ajenas que tomar el control de la mía. Y disfruto más con una sonrisa de alguien que necesita ayuda que con un estúpido vicio fugaz, momentáneo.
A partir de ahora mi corazón, al menos por un tiempo, va a estar tan sellado como mis labios. Pero mis oídos se abren a quienquiera que quiera hablar, y mi hombro es un absorbente natural de lágrimas.

He hecho mucho daño a gente que no lo merecía. Y yo nunca he sido así.
No espero el perdón, no espero eximirme de mis pecados. No lo merezco y es lo que menos me importa.
Solo quiero aprender de esto. Quiero que al menos todo esto tenga un sentido.
Y algo dentro me dice que ahora estoy en deuda con el mundo. Que no soy quien para quejarme de nada.

Lo dicho.
Seas quien seas, seguro que encuentro algún motivo por el que quererte, aunque sea como ser humano.
Seas quien seas, si tienes algún problema aquí estoy.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Amistad.

Ayer fue un día muy largo en el que esta palabra expandió un poco su significado para mí.
A lo largo de la vida vas viendo todas las formas posibles de querer a una persona. Pero la amistad se mantiene constante y prácticamente común a todas.

Durante los últimos meses no las he tenido todas conmigo anímicamente hablando. Pero siempre, siempre, ha habido gente ahí, de una forma u otra. Y si me paro a pensarlo, siempre han estado ahí. No sólo en los malos momentos. No solo en los buenos. En todos. Y eso es lo que cuenta.
Un amigo de verdad está siempre ahí sin que ninguno de los dos (ni tú ni él) se dé cuenta. Porque de eso se trata, que se hace sin querer, sin pensar. Simplemente se siente y actúa en consecuencia.
Y aunque sea una mocosa de 16 años con mucho mundo por ver, sé que he encontrado a mis amigos, a la gente con la que conecto.
Porque para mí la amistad es algo más que un sentimiento o que un tipo de amor. Es una conexión. Es encajar con alguien. Poder ser con él quien tú realmente eres, sabiendo que el otro no te va a juzgar porque te quiere así. Y que cuando algo no le guste, te lo dirá. Que será sincero y dirá las verdades más dolorosas, precisamente porque te quiere.

Es sentirse completo, tener una mano a la que agarrarse cuando el suelo se rompe bajo tus pies. Y adoro la sensación de tener todas las manos que tengo para agarrarme cuando las necesito.
Estos días, Bizcochitos, N, M, A...han sido tan necesarios para mí...y creo que ni siquiera son muy conscientes de ello. Muchas gracias. Os quiero mucho más de lo que creéis.

Pero ayer en concreto, mi amistad hacia una persona se vio fortalecida.
Y es curioso, porque de todos mis amigos, a él es a quien conozco desde hace más tiempo.
Juntos desde la guardería, la vida nos separó en la infancia y nos ha vuelto a  juntar, como una maravillosa coincidencia (¿coincidencia?).
Que es la prueba de que la amistad chico-chica es más que posible. Que cuando los dos estamos mal, los dos sabemos como hacer reír al otro. Y que es el equilibrio que necesitamos cuando nos torcemos un poco.
Como el ying y el yang, tan distintos, pero tan iguales que encajamos sin por ello mezclarnos.

Le quiero muchísimo muchísimo, y me alegro de que la vida me lo devolviera 12 años después de conocerle.
Para lo que quieras, aquí estoy. Siempre. Aunque no esté, estoy :)
Gracias por todo.

domingo, 1 de abril de 2012

Lo tuyo es puro teatro.

Es increíble como una tarima a cierta altura puede hacer cambiar por completo a una persona.
Unos focos, un par de telones, los bastidores...qué poca cosa hace falta para tantas emociones juntas.



En el momento en el que una persona se sube al escenario, sus problemas se quedan abajo, en el patio de butacas, observándole. Ahora ellos son los espectadores y ella es quien toma el mando. Deja de ser alguien con nombre y apellidos, y se convierte en todo y en nada al mismo tiempo.
En todo, porque puede ser un niño pequeño o un señor mayor: un hombre o una mujer. Puede incluso que sea un animal, un monstruo, o incluso una inerte piedra. Puede estar triste, contenta, preocupada...
En nada, porque ninguna de sus máscaras es cierta. Pura ficción. Comedia, tragedia, lo que sea. Ficción, pero no mentira.

Una persona, cuando sale al escenario y se pone bajo los focos, deja de ser un envoltorio y pasa a ser lo que lleva dentro. La esencia de la persona, es ella en estado puro. Es gracioso, porque es haciéndose pasar por otros cuando los humanos dejan ver quiénes son ellos en realidad.



Un actor es esfuerzo. Un buen actor es que ese esfuerzo no parezca tal. 
Teatro es meterse en el papel de otra persona, como una posesión.
Es memoria, potencia, espacio, tiempo. Control y autocontrol. Es darle a la timidez la forma de un personaje. Es respirar hondo antes de salir a escena, y temblar como un flan entre bambalinas. Confianza y miedo a la vez. Es imaginar, es "no hay tiempo de pensar, sal y hazlo", es un reto constante.
Es soltar lo que llevas dentro encima de una tarima, y que al salir de escena el corazón te vuelva a latir.
Es ese remusguillo en el estómago según se acerca el día en el que tengas que hablar ante tus amigos y familiares...como si fueras otra persona.
Es reír, es llorar, exagerar, disimular. Fingir que finges. Una paradoja infinita y preciosa.
Visto desde dentro o desde fuera, el teatro es siempre como la vida misma. Posiblemente, si vas a ver una obra de teatro, haya más ficción en la calle que en las tablas. Esa es la magia.

Y yo, que ni por asomo me considero actriz, no cambiaría por nada del mundo esa sensación al oír crujir el escenario de Ambigú bajo mis pies.



domingo, 18 de marzo de 2012

Mi turno.

Bloggeros, vais a ser testigos de mi renacimiento.
Se acabaron los llantos inútiles, las esperanzas que no van a ningún sitio. Se acabó el dejarme comer la cabeza por una niñata sin sentimientos.
Es mi turno, el turno de Blanca. El turno de ser como soy sin sentirme juzgada. El turno de sentirme querida después de dos años de mierda. Y el turno de querer. De querer a alguien de verdad, a una chica que se lo merece más que nadie.
Y al pasado, que le den.
Voy a vivir mi presente, porque tengo 16 años a estrenar y unas ganas inmensas de comerme el mundo.
Y de comerme su boca ;)

Y sí, el vídeo es raro, pero tú quédate con la letra

No tengo que irme nunca más
Lo que tengo está justo aquí.
Antes pasaba las noches y los días
buscando por todo el mundo lo que estaba justo aquí.

Por  el subsuelo y por lo inexplorado
busqué en islas y ciudades.
Aquí vi algo que no pude ignorar.

Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.

Mira lo que hecho.
Ese puente está en llamas,
y así he estado yo.
Ahora estoy congelada por el deseo.
No hay necesidad de irme.

¿Donde estaría yo?
Si esto va a hundirse, 
es un riesgo que asumo.
Estoy congelada por el deseo.
Como si fuera mi elección.


Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.


Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.

Así que no buscaré más.



martes, 28 de febrero de 2012

Poder y no querer.

Cinco meses.
Cinco meses con esto sobre mis hombros.

¿Sabes?
Me cuesta confiar del todo en la gente. Quizá por prevención, por misantropía, o porque yo misma no confiaría en mí. Pero tú llegaste a ser la persona en la que más he confiado en toda mi vida. Yo diría que incluso plenamente. Quiero decir, yo, como buen ser humano, soy egoísta. Soy egoísta y antepongo mi vida a cualquier otra. Pero llegaste así, como por arte de magia, y de pronto sentí que podía confiarte mi vida, y que la daría mil y una veces para salvar la tuya.

Cuando esa persona, esa en quien has dejado poco a poco todo lo que tienes, en un acto de "¡eh!, mira lo que tengo. Es para ti", esa en la que podrías (y de hecho lo haces) pensar a todas horas. Esa de quien te sabes hasta el último de sus lunares, aunque ni siquiera sepas por qué. Esa persona a la que miras mientras discutís y te sigue dando un vuelco el corazón...

Sí, esa misma, cuando esa te traiciona...
Cuando esa te traiciona, ¿qué te queda?

Me sentí sola. Me sentí demasiado mal en demasiado poco tiempo. Me sentí estafada, y pagué un precio muy alto.
 ¿Conoces esa sensación justo antes de caerte, en la que ya vas pensando "me voy a caer, me voy a caer, me caigo, me caigo"? ¿Sí? Es incómoda, ¿no crees?
¿Conoces ese remusguillo en el estómago que se termina volviendo náuseas cuando te dan una mala noticia que decepciona?
¿Conoces, por un casual, ese nudo en la garganta justo antes de romper a llorar?

Bien, a ti que tan bien se te dan las mates, eleva esas tres sensaciones al cuadrado y súmalas, y después multiplica el resultado por mil.
¿Sabes acaso qué es sentir todo eso en apenas 5 segundos?
Sentir que todo se desmorona, que se te para el corazón, y lo que es peor, que no quieres que vuelva a moverse. Sentir que al otro no le importa, que todo lo anterior ha sido una farsa. Sentirse utilizado, traicionado, apuñalado. Apuñalado, sí, por la daga con el peor veneno posible. Múltiples heridas, con premeditación y alevosía, eso se siente.
¿Lo sabes?

Pasar por su calle sigue siendo un suplicio para mí. Incluso pensarla, recorrerla mentalmente, es un esfuerzo sobrehumano. Los recuerdos me recorren en forma de escalofrío toda la espalda. El corazón se me para. Los pulmones y el diafragma se me encojen. Y el cerebro piensa, recuerda, todo ello muy rápido.
Durante unos cinco segundos no me llega el aire, no me llega la sangre. Por mis venas solo circula dolor, dolor, dolor. Cinco segundos es poco. Se me hacen eternos.
¿Sabes lo que es eso?

La locura me ha alcanzado estos últimos meses. No es una forma de hablar. Durante aproximadamente 150 días me he vuelto totalmente loca.
Algunos días, me han llegado a dar ataques de locura. E insisto, no es una forma de hablar. Me he hecho demasiado daño en esos momentos. Daño que no merecía, pero daño que utilizaba para escapar a la realidad, para desahogarme, para sentir algo.
¿Sabes lo que es eso?

Espero que no, que no lo sepas. No te lo desearía. No se lo desearía ni a mi peor enemigo. Siento los recuerdos sobre mis hombros. Siento el peso, lo juro. Siento el dolor y podría darle forma y color, podría dibujarlo. Tiene cara y nombre. Tengo un tumor maligno que no se quita haciendo un corte en la piel.

Es la primera vez que cuento estas cosas con tantos detalles, y aún así tengo otros muchos que se quedan en el tintero. Es triste, por que sigo sin sentirme mejor. Es triste, porque lo digo a través de una pantalla y unas teclas, para gente que no me conoce lo suficiente, que no puede llegar a entenderlo del todo. Porque esto solo lo puedes entender tú. Tú y tus manías. Tú y tus jodidamente adictivas manías.

Porque claro, ese es otro problema. Después de separarnos el dolor se hizo aún mas insoportable. Mis ganas de odiarte eran directamente proporcionales a la incapacidad de hacerlo. No puedo olvidarte, no pensar en ti. Estás en cada dibujo pegado en las paredes de mi cuarto, en cada fotografía de mi Tuenti, en cada peluche que me regalaste, en cada canción que alguna vez oímos juntas, en cada esquina de mi calle en la que alguna vez nos besamos. Estás en abril, en la palabra Santander y en el número 26. Estás en cada pliegue de mi boca, en cada letra de esta entrada. Estás en todas partes.

Y cinco meses después, aquí me ves. Sigo con pesadillas cuando cierro los ojos. Sigo llorando en la ducha cada puto día de los cinco últimos meses. Sigo preguntándome, "¿qué estás haciendo Blanca? Tú vales más que eso. Tú puedes, tú puedes con esto".
Y claro, claro que puedo. Por supuesto que puedo. Nunca lo he dudado.
Siempre he podido, siempre podré. Pero no quiero poder más.
Quiero que la vida me trate mejor.
Y por suerte o por desgracia, tú eres mi vida.
¿Soy yo la tuya?

martes, 21 de febrero de 2012

Pleasure, placer, plaisir

Una hora, un lugar, dos personas.
¿Por qué lo prohibido es siempre lo que más nos gusta?
Será por jugar con la adrenalina de ser descubierto, o por la satisfacción de no serlo finalmente.

Un susurro, un escalofrío, un pensamiento sucio.
No, ahora no. No me traiciones, conciencia.
Ven aquí y no me dejes hacer lo que deseo con todas mis ganas.

Una mirada, el olor de tu colonia, te humedeces los labios.
¿Te has arreglado sólo para quedar conmigo?
Para de acercarte, me lo estás poniendo muy difícil.

Un roce con tu piel, una sonrisa, los pelos de punta.
¿Es esto el cielo? No, el infierno, aquí hace mucho calor.
¿Por qué apareces ahora que no puedo debo disfrutarte?



Se te dilatan las pupilas, un latido, sube la temperatura.
Ah, así que eso es lo que te gusta, hacerme sufrir.
Lo estás consiguiendo...pero no pares aún.

Una caricia, un suspiro, tu botón desabrochado.
No puedo, no puedo aguantar. Trágame, tierra.
Pero espera un poco para hacerlo.

Tu boca, la mía, un beso.
No me dejes escapar; oblígame a hacerlo.
Si  no lo haces tú, yo no me iré por mi cuenta.

Una provocación, otro botón, una cremallera.
En segundos has derruido el muro que tanto me costó levantar.
Siento que ya no hay vuelta atrás. Perdóname, yo del futuro.

Más susurros, más besos, menos ropa.
Se me ha ido de las manos. Y por eso me gusta.
Me estoy portando mal, no se lo digas a nadie.

Saliva, piel, gemidos.
Si esto no es el paraíso, que baje Dios y lo vea.
Tú eres la manzana prohibida.

Tu cara, tu cuerpo, tus besos.
Saben más ricos que los besos legales.
Promete que no se lo dirás a nadie, que habrá segunda parte.

Prométeme que será nuestro secreto.
Que no vas a despertarme de esta dulce pesadilla.
Prométemelo, y después sigue.
Sigue hasta que toque el cielo, con las manos manchadas de culpa 
y los labios de tu carmín.


domingo, 29 de enero de 2012

Tan jodidamente perfecta.

Ah, mierda. Qué dolor de cabeza...¿qué hice anoche? La cama está revuelta, mi ropa por el suelo...cualquiera diría que he sufrido una posesión demoníaca. Mis pintas no ayudan mucho a pensar en otra teoría. Menuda mierda.
Me voy a la cocina a leer el periódico de ayer mientras me tomo un café bien cargado. No sé si será lo mejor para la resaca pero me lo pide el cuerpo. Paso las páginas sin ver nada más que letras. Ni siquiera estoy dándome cuenta de lo que pone...
Se oye la cadena en el baño y después el grifo. -¿PERO QUÉ COJ...?- Doy un respingo. ¿Qué pasó anoche? Espera...no...no...espera...
Comienzo a recordar cuando sales del baño.
Dios.


Anoche llovió. Yo me quedé en casa bebiendo a solas, intentando eso que dicen de "ahogar las penas". Llamaste a mi puerta y te vi ahí, calada hasta los huesos, con el pelo chorreando y los tacones en la mano derecha. El maquillaje corrido y el bolso bajo tu brazo izquierdo. Y tu cara...tu cara no se me olvidará nunca. Tus ojos de niña triste pidiendo que te dejara pasar a mi casa, y tu boca esbozando una levísima sonrisa de lado, de esas que me gustan tanto y solo tú sabes poner.

Acaba de aterrizar un ángel en mi cocina. Te frotas los ojos y caminas despacio, pero decidida, como si supieras que tienes el mundo a tus pies. Me dices buenos días con voz de bostezo. Oírte hablar me hace recordar más...

Te duchaste y te secaste el pelo en el baño mientras yo creía estar alucinando. Saliste de la ducha y cogiste mi camisa mientras yo estaba en el sofá sin saber qué hacer con mi vida.
Después...me besaste, no recuerdo dónde, cómo ni por qué. Pero me besaste. Aún queman mis labios cuando poco a poco lo recuerdo. Después hicimos varias veces el amor en mi cama. -¿Cómo puedo ser tan gilipollas de no recordar eso?- Puedo sentir todavía el tacto de tu piel en mis dedos, y el olor de tu pelo, y el sonido de tus susurros, y tu mirada clavada en mí como un dardo envenenado.



Seguramente no estés de acuerdo, pero así, tal como estás ahora, estás mucho más guapa que cuando te arreglas; despeinada, totalmente despeinada, con apenas los restos de un lápiz de ojos oscuro en el borde de tus pestañas inferiores, con tus lunares sin tapar por el maquillaje. Vestida solo con la camisa blanca que me cogiste anoche. Te queda grande, está arrugada. Estás perfecta.

Nos dormimos entre más besos y más abrazos, entre confesiones nocturnas y alguna que otra risa. 

Quiero que seas mía esta noche, y la siguiente, y todas las noches que me quedan.
Quiero que llueva de nuevo esta noche.
Te quiero.

miércoles, 11 de enero de 2012

Todo es gris.

Él camina como un autómata por las calles en ruinas. A su alrededor sólo escombros, ceniza y polvo. Parece una marioneta rota, cada paso que da se ve desde fuera como un esfuerzo sobrehumano.
La mirada perdida, como si no pudiera ver, como si no quisiera.
En los altavoces de la calle suena ahora una vieja canción de Jazz. Hace un contraste muy raro con la situación.  El reproductor de música que están utilizando en megafonía funciona mal; la canción se oye un poco ralentizada.

Es curioso. Hace unos minutos en esos mismos altavoces sonaban las sirenas. Después llegaron los gritos y las  explosiones. Los llantos, los golpes, los disparos...y después nada.
Nada...solo un murmullo casi casi inaudible. Parecía entonces que se podían oír las motas de polvo flotando en el aire. Luego empezó a sonar la canción.

Dresde, 1945


Él seguía caminando, sin rumbo. Buscar su casa entre los restos de la ciudad sería una misión imposible. Y además no quería hacerlo. Todas sus pertenencias, sus recuerdos, su familia...estaban ahora bajo un montón de ladrillos, cemento y polvo. Su vida entera era ahora una montaña de escombros. Su...¿vida?

Las radios llevaban unos días augurando esto, pero él no quería creerlo. Eso siempre pasaba en otras ciudades, incluso en otros países. ¿Quién iba a odiarles tanto como para hacer algo así? Desafortunadamente la guerra nunca entiende de justicia, pero eso él lo veía muy lejano, como si no le pudiera pasar nunca.

Varsovia, 1939

No tenía ganas de pensar, aunque de todas formas tampoco tenía en qué. En esos momentos hubiera preferido estar sepultado entre el hormigón. Si hubiera querido mirar a su alrededor, hubiera reconocido lo que quedaba de la casa de su mejor amigo, o aquella tienda de ultramarinos que llevaba tantos años abierta, o esa esquina en la que solía quedarse a mirar jugar en el parque a la chica que le gustaba cuando tenían ambos 10 años.

Años...una palabra sin sentido ahora para él. Aquí el tiempo no existe.
Aquí no hay vida, la música entra por un oído y sale por el otro sin pasar por el corazón.
Aquí los sueños están prohibidos. Los recuerdos, sepultados.
Aquí solo hay muerte, dolor y gris.
Todo es gris.

Guernica, 1937

lunes, 26 de diciembre de 2011

Photoshoot navideño

Bueno, la verdad es que ya sea por la cámara o por mí, rara es la vez que unas fotos me salen bien. Estas en concreto a mí me gustan, espero que a vosotros también y que opinéis al respecto.
Feliz navidad a todos :)










Y bueno, no puedo dejar que pasen las Navidades sin acordarme de mi abuela. Hace hoy (escribo esto aún estando a 25) 4 años que murió, y desde entonces estas fiestas no han vuelto a ser lo mismo.
Abuela, yo no creo en la vida después de la muerte, ni en el cielo, ni en el infierno, ni en las reencarnaciones. Sea como sea, te recuerdo con cariño aunque te haya visto pocas veces. Y recuerdo cómo te maquillabas, cómo sonreías. Recuerdo quedarme mirándoos a ti, a mi padre y a mi tía, y ver lo mucho que os parecíais. Y de mi memoria nunca se borrará el cómo te quedabas dormida sobre el dorso de tu mano, apoyada en la mesa del salón. Y para mí siempre serás "mi abuela moderna", como tú decías. Y tu foto no se moverá nunca de mi sala de estar. Y mi padre, mi madre y yo, seguiremos sonriendo cada vez que la veamos.
Feliz Navidad, abuela.