Cada vez más a menudo termino pensando que este mundo es un baile de máscaras.
Necesitamos una cara alternativa a la nuestra para asomarnos al mundo exterior. A veces nuestra máscara nos identifica sinceramente, y otras es el reflejo de lo que en realidad nos gustaría ser. El escudo de nuestras inseguridades o la exhibición de las seguridades, según personas.
¿Qué mas da? Al fin y al cabo, y tristemente, lo primero y único que los invitados al baile verán de ti es lo que tu antifaz deje ver. Te saludarán, posiblemente con una sonrisa, y en ese preciso instante estarán emitiendo un juicio sobre la impresión que les cause la forma de tu disfraz, al igual que tú lo harás sobre el suyo.
Eventualmente, alguien se sentirá abrumado por tu máscara e intentará conocer a lo que hay detrás de ella. Mirará con curiosidad a través de los agujeritos de tu careta intentando buscar tus ojos, para que le den más pistas, para saber más de ti. O tal vez seas tú quien sienta curiosidad por otro.
Y a veces no será correspondido.
Por experiencia os diré que cuanto más pomposa y barroca sea la máscara de alguien, más inseguro suele ser este. Las espirales doradas, las formas imposibles y los colores brillantes esconden a niños con complejos que temen permanentemente mostrar al mundo su verdadero ser, porque hasta el momento les ha ido bien enseñando una cara a los demás que no era la suya.
Me gusta pensar que algún día seré una máscara blanca y neutral, sin expresión. Eso sería buena señal.
Por el momento, sigo teniendo algunas "espirales" en mi disfraz.
Y vuestra máscara ¿cómo es? ¿Cómo querríais que fuera?
Estás a tiempo de no leer más. Esta loca no se responsabiliza de posibles efectos adversos.
viernes, 2 de agosto de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
Inspiración.
Los humanos, cuando estamos inspirados, somos muy graciosos.
Somos capaces de quedarnos obnubilados mirando las luces de un semáforo, pensar una frase profunda y sentirnos pequeños e incomprendidos poetas.
Y en ese estado de profunda inspiración nos sentimos iluminados por una extraña omnisciencia; tenemos un don. Vemos la poesía de las pequeñas cosas de la vida que los demás no se paran a observar.
Y entonces llega la fase 2.
En esta fase el cuerpo siente una imperiosa necesidad de hacer metáforas, identificando esas pequeñas cosas que he dicho antes con cualquier sentimiento humano o experiencia de la vida.
Y entonces el solitario cubito de hielo de nuestro vaso de [inserte bebida favorita] es susceptible de participar en un recurso literario.
Y lo escribimos, y la parte racional de nuestro cerebro despierta en un momento dado y te dice "¿Qué haces?"
Y el escritorio de tu blog se llena inevitablemente de borradores.
Al fin y al cabo, ¿qué estoy haciendo yo ahora sino precisamente de lo que estoy hablando?
Como si un rayo me hubiera iluminado al volver de la estación hoy, me siento en la obligación de señalaros lo que venía pensando hasta casa. Como si nadie más pareciera darse cuenta de esas cosas que hacemos los humanos cuando estamos inspirados.
Bueno, sea como sea, de esos delirios de grandeza humana a veces salen auténticas obras de arte.
Y otras, como es el caso, no.
Somos capaces de quedarnos obnubilados mirando las luces de un semáforo, pensar una frase profunda y sentirnos pequeños e incomprendidos poetas.
Y en ese estado de profunda inspiración nos sentimos iluminados por una extraña omnisciencia; tenemos un don. Vemos la poesía de las pequeñas cosas de la vida que los demás no se paran a observar.
Y entonces llega la fase 2.
En esta fase el cuerpo siente una imperiosa necesidad de hacer metáforas, identificando esas pequeñas cosas que he dicho antes con cualquier sentimiento humano o experiencia de la vida.
Y entonces el solitario cubito de hielo de nuestro vaso de [inserte bebida favorita] es susceptible de participar en un recurso literario.
Y lo escribimos, y la parte racional de nuestro cerebro despierta en un momento dado y te dice "¿Qué haces?"
Y el escritorio de tu blog se llena inevitablemente de borradores.
Al fin y al cabo, ¿qué estoy haciendo yo ahora sino precisamente de lo que estoy hablando?
Como si un rayo me hubiera iluminado al volver de la estación hoy, me siento en la obligación de señalaros lo que venía pensando hasta casa. Como si nadie más pareciera darse cuenta de esas cosas que hacemos los humanos cuando estamos inspirados.
Bueno, sea como sea, de esos delirios de grandeza humana a veces salen auténticas obras de arte.
Y otras, como es el caso, no.
domingo, 5 de mayo de 2013
Qué hace una chica como ella en una mente como ésta.
No se da cuenta de lo preciosa que es dando vueltas a su capuchino.
A veces me siento un ser privilegiado por poder ver cada uno de sus pequeños gestos en momentos tan cotidianos. Tan nuestros.
O cuando entrecierra los párpados al dar las caladas, y me pregunto qué estará pasando por su mente, porque pone cara de estar filosofando sobre algo interesante.
Nunca va a llegar a entender lo mucho que significa para mí uno solo de sus rizos.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Parole, parole...
Hasta hace no mucho pensaba que el "Te quiero" se quedaba corto cuando se está enamorado de alguien, porque te deja a medias, como si quedase mucho por decir.
Cosas como "Te amo" suenan mucho más gordas, normalmente.
No creo que exista ninguna palabra lo suficientemente completa como para describir ciertos sentimientos. Ni el amor, ni el odio, simplemente por poner ejemplos. Las emociones tienen muchos más matices que los que un conjunto de letras ordenadas según una cierta convención puedan dar. Afortunadamente.
Si no, sería muy aburrido.
Y partiendo de ahí, después de dar muchas vueltas al uso de las palabras, finalmente "Te quiero" me parece la expresión más completa.
Se le puede decir a amigos, a familiares y a parejas, precisamente porque lo usamos en las formas de amor más sinceras y menos edulcoradas. Y como yo creo que todo tipo de amor tiene una parte de egoísmo para el que lo siente, pienso que además usar el verbo "querer" es muy acertado.
Es un "te quiero para mí solo".
No sé, hay veces que mis delirios me asombran a mí misma, pero necesito verlos escritos para que cobren algo más de sentido.
Disculpen las molestias.
Cosas como "Te amo" suenan mucho más gordas, normalmente.
No creo que exista ninguna palabra lo suficientemente completa como para describir ciertos sentimientos. Ni el amor, ni el odio, simplemente por poner ejemplos. Las emociones tienen muchos más matices que los que un conjunto de letras ordenadas según una cierta convención puedan dar. Afortunadamente.
Si no, sería muy aburrido.
Y partiendo de ahí, después de dar muchas vueltas al uso de las palabras, finalmente "Te quiero" me parece la expresión más completa.
Se le puede decir a amigos, a familiares y a parejas, precisamente porque lo usamos en las formas de amor más sinceras y menos edulcoradas. Y como yo creo que todo tipo de amor tiene una parte de egoísmo para el que lo siente, pienso que además usar el verbo "querer" es muy acertado.
Es un "te quiero para mí solo".
No sé, hay veces que mis delirios me asombran a mí misma, pero necesito verlos escritos para que cobren algo más de sentido.
Disculpen las molestias.
lunes, 29 de abril de 2013
No me dejéis seguir desvariando.
Qué rápido pasa el tiempo y que lentos los recuerdos.
Cuando los hay, claro.
Si dices "trescientos sesenta y cinco días", tal vez no sea tan sorprendente el cambio.
¿Qué es el tiempo, a fin de cuentas, sino una medida que escribimos los humanos?
¿Y qué le importa al cosmos todo esto? O a ti.
¿Qué haces aquí, por cierto?
Anyway, en un año mi vida ha dado un vuelco.
180º grados, dicen.
No me parece adecuado medir vidas con trigonometría.
Mi ángulo llano tiene nombre de mujer.
Cuando los hay, claro.
Si dices "trescientos sesenta y cinco días", tal vez no sea tan sorprendente el cambio.
¿Qué es el tiempo, a fin de cuentas, sino una medida que escribimos los humanos?
¿Y qué le importa al cosmos todo esto? O a ti.
¿Qué haces aquí, por cierto?
Anyway, en un año mi vida ha dado un vuelco.
180º grados, dicen.
No me parece adecuado medir vidas con trigonometría.
Mi ángulo llano tiene nombre de mujer.
Juguete roto.
Nunca he entendido el feo y triste significado de la expresión "Juguete roto".
Mis juguetes rotos siguen en mi habitación.
Pensad en lo poético de un juguete que cumplió con su propósito.
Que entretuvo a alguien, que soportó los duros procesos de aprendizaje de un proyecto de persona (las babas, los lanzamientos, los tirones de pelo sintético y los raspones contra suelos y paredes), o que simplemente estuvo ahí. Ese que tal vez no recuerdas pero aparece en cada álbum de tu etapa más inconsciente.
Pero si se rompió, es que lo hizo.
¿No os da mas pena ese juguete que se queda en la caja? O tal vez, con mejor suerte, abandonado en la estantería o regalado al primito pequeño.
¿Ese que, prefabricado e impersonal, nacido en PVC y bañado en acrílicos, nunca gustó del todo a su dueño? El que se abre, más por compromiso ante la expectante abuela que por gusto, únicamente el día de Reyes.
Ese tiene una historia ciertamente dramática.
Aunque, siendo pragmáticos, todos sabemos que la personificación de los juguetes es irracional.
¿Lo es?
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