domingo, 9 de diciembre de 2012

7H3 NUR53 (Parte 5)

No hay asesinatos desde hace 36 días.

La prensa parece haberse olvidado de lo sucedido. La gente de la calle ya no habla del tema pero los familiares de las víctimas reclaman justicia al equipo de investigación.
Por un lado es un alivio que ya no haya muertes. Pero sin asesinatos, tampoco hay más pruebas. No hay por donde coger esto. Lejos de dar más información, cada caso da más misterio a la identidad del asesino.
¿Ha parado el asesino (o los asesinos) porque ya tiene dos piernas, dos brazos, un torso y una cabeza?
¿Ya ha terminado un cuerpo? ¿Ya está? ¿Sin más?
No hay sangre. No hay ADN. No hay huellas. No hay conexión.
Y lo peor de todo es que sea quien sea, sigue suelto.

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-No sabía que supieras coser.
-No sabes muchas cosas.
-Hubieras sido útil en el hospital. No sabes la de gilipollas que vienen con la ceja rota.
-Ahm.
-...mira...solo intento entretenerte. Si sigues con esa obsesión y sin hablar con nadie te volverás loco.
-Tarde.
-Al menos ya está entera.
-No.
-¿Qué?
-No está entera. Ya te he dicho que faltan el pelo y los ojos.
-¿Vas a...?

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¿Qué puede llevar a una cría a suicidarse?
Y sobre todo así.

Devon Perkins, 16 años. Se ha dado un tiro en la sien derecha con el arma de su padre, agente de policía. Sus padres habían salido de la ciudad el fin de semana para visitar a unos amigos. La vecina oyó un disparo y llamó a la policía.
Efectivamente, todo apunta al suicidio. Hay huellas de la niña en la pistola y los forenses han confirmado que la causa de la muerte es el disparo en la sien.
Es terrible.

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-¡No me jodas!
-Te he dicho que hacía falta.
-¿Pero qué has hecho?
-Tranquila, ni siquiera parece un asesinato. La pobrecita se ha suicidado. Ya sabes. La adolescencia, esa edad difícil.
-Ojalá estés en lo cierto.
-¿Tienes idea de cómo pegarle este pelo a ella?
-¿Ella? ¿De verdad vas a llamar "Ella" a eso?
-Ten un poco de respeto.

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Los policías han tenido que comunicar la dura noticia a los padres de Devon. Por si fuera poco, ellos han sido quienes han tenido que identificar al cadáver en la morgue.

Al bajar la cremallera de la bolsa, la señora Perkins ha sufrido un ataque de histeria. Es habitual en estos casos. El señor Perkins ha tenido que agarrarla conteniéndose el llanto para que no hiciera una tontería. Los gritos se han oído por toda la comisaría. Después de unos minutos han tenido que llevar un sedante a la mujer. Han sido unos momentos espantosos.
No obstante, entre toda la tensión se ha desvelado una información muy importante.
Encontraron el cadáver de Devon con la cabeza rapada, y Devon se caracterizaba precisamente por tener una larga y cuidada melena pelirroja.
El pelo no ha aparecido.

Todas las alarmas vuelven a saltar. Los investigadores de los otros casos visitan la casa de los Perkins. Pronto encuentran la prueba de que no ha sido un suicidio.

El orificio de entrada en el cadáver estaba en la sien derecha.
Devon es zurda.
Hubiera tenido que retorcerse de una manera un tanto antinatural para darse el tiro con ese ángulo con la mano izquierda en la sien contraria.
Las huellas de Devon encontradas en el gatillo y el resto de la pistola son de la mano izquierda.

Alguien la ha matado y ha puesto las huellas de ella en la pistola.
Alguien ha cometido un error.
"Alguien" es el asesino que están buscando.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Annihilation


Desde la deshumanización hasta la producción de armas
para beneficio de la nación, o su destrucción.
El poder es el poder, la ley de la tierra.
Aquellos que viven para la muerte morirán por sus propias manos.

La vida no es un suplicio si llegas a un acuerdo.
Rechaza al sistema dictando las normas.

Desde la deshumanización hasta la producción de armas
para empujar a la nación hacia su propia destrucción.
El poder es el poder, la ley de la tierra.
Aquellos que viven para la muerte morirán por sus propias manos.

La vida no es un suplicio si llegas a un acuerdo.
Rechaza al sistema dictando las normas.


Desde la deshumanización hasta la producción de armas
para empujar a la nación hacia su propia destrucción.
El poder es el poder, la ley de la tierra.
Aquellos que viven para la muerte morirán por sus propias manos.

La vida no es un suplicio si llegas a un acuerdo.
Rechaza al sistema dictando las normas.


Desde la deshumanización hasta la producción de armas
para empujar a la nación hacia su propia destrucción

Es tu elección, tu elección, tu elección, tu elección.
Paz o aniquilación.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cuento surrealista, no me lo tengáis en cuenta.

"Lo peor es el recuerdo de ese momento, esos segundos, en los que todo era alivio.
No es natural desear el fin.
Suena y es macabro, pero esa serenidad ha sido tal vez la más pura de mi...vida."

Simplemente todo se evaporaba.
La vida dejaba de entrar en la niña y no llegaba. Simplemente se quedaba dormida. Se iba con ella.
Se fundía, Se deshacía. Des-estaba. Des-era.
La barrera que le aislaba la protegía.
Esos segundos de serenidad, esa perfección, ese equilibrio...esa...felicidad.
No deja de ser triste.

Y entonces sus caras se reflejaron en las ideas de la niña. Y todo dejó de tener sentido. Todo cayó como un jarro de agua fría.
Y ni siquiera la barrera podía protegerla.
Los malos llegaban a todas partes.
No le dejaban irse.
La vida quiso entrar para que pudiera seguir doliendo. Y no podía.
Así que la niña rompió la barrera con sus pequeñas manos. Y dolió.
Cada poro de su piel, cada célula. Dolió durante días. Semanas.
Igual que le había estado doliendo durante meses.

Porque sus ojos sólo miraban a donde apuntaban todos los focos. Pero en la oscuridad estaba la clave.
Y lo estuvo siempre.
Si sólo lo hubiera visto antes...

Dejó que esa engañosa felicidad la invadiera porque era la única forma de que los ojos de su príncipe se fijasen en ella. Porque era la única forma de que los focos que sí la señalaban se sintieran culpables de cegarla.
Y mientras tanto la oscuridad seguía dándole la mano, pero ella no lo notaba, porque le daba miedo la oscuridad.

La niña quería ahogarse en charcos, tropezar en azoteas. Ya no le daba miedo la sangre por derramar, sino la derramada. Vivía encerrada en la vida pasada y en el cuerpo de otro. Y ningún príncipe la rescataba.

Y la oscuridad seguía abrazándola. La quería de verdad.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
La oscuridad era su sombra.
Porque cuanto más se acercaba la niña a la luz, más grande era su sombra.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
El príncipe sólo quería jugar con las muñecas de la niña.
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.
Los focos quemaban al acercarse, pero estaban tan lejos aún...
Pero a la niña le daba miedo la oscuridad.

Así que se volvió loca.

Wow.

Pues...eso. Wow.
Acabo de ver que ya hemos pasado de las 10000 visitas. Y...bueno, sólo quería daros las gracias.
Sois geniales :)

7H3 NUR53 (Parte 4)

La policía ya no puede dejar pasar más tiempo. La gente está aterrada y ellos no han encontrado nada aún. Ni siquiera hay una conexión lógica entre las víctimas; ni vivían en calles cercanas, ni frecuentaban lugares comunes, ni se conocían. Tampoco siguen un patrón (hay veces que el asesino tiene una obsesión con un tipo concreto de mujer); cada una tenía una edad, no tienen el mismo color de pelo ni de ojos...sólo comparten el hecho de ser mujeres.
No puede haber más asesinatos...después de este. Y tampoco existe la certeza de que vaya a haber más. ¿Qué parte le queda al asesino por llevarse?

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-Ya lo tienes todo, ¿no?
-...no. El pelo. Falta el pelo. Y los ojos...faltan...faltan...faltan los ojos...
-Agh, cielos. No vas a encontrar a nadie exactamente igual que ella. Si sigues llevándote cachos de gente terminarán pill...
-¡TIENEN QUE SER AZULES! ¡LOS SUYOS ERAN AZULES! ¿NO LO ENTIENDES?
-...¡Relájate!
-...
-...Tómate la pastilla.
-No.
-¿Cuánto llevas sin tomártela?
-...tres semanas.
-...No puedes dejar el tratamiento. Vas a perder la cabeza.
-Me es igual. Ahora tengo otra.

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Sandra P. Brightman, 34 años. Modelo retirada. Tuvo problemas con las drogas antes de dejar las pasarelas y algún encontronazo con los paparazzis, pero estaba intentando limpiar su imagen y remontar su carrera diseñando una línea de ropa propia.

 El cuerpo ha sido encontrado en el loft en el que vivía ahora.


Su cadáver ha sido decapitado. Y no, la decapitación no es la causa de la muerte. He formulado bien la frase. Una vez asesinada, su verdugo le ha cortado la cabeza. Le han quitado toda la ropa. Presenta un corte bastante grande pero preciso desde el esternón hasta el ombligo que deja algunas vísceras expuestas. Los forenses creen que había sido hecho con un bisturí por la limpieza de la incisión. Seguramente haya sido desangrada por esa gran herida.

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-Yo te quiero...¿recuerdas?
-Los ojos...faltan los ojos...los ojos...el pelo...los ojos...el pelo...los ojos...
-Mírame. Respira. Estoy aquí, ¿vale?
-...ojos...pelo...ojos...
-Con la pastilla que te he dado deberías estar mejor en un rato. Yo estoy contigo aquí, ¿de acuerdo?
-...P...por...qué.
-¿Por qué que?
-...¿P-por qué haces esto por mí?
-Porque te quiero. Desde que llegaste aquel día al hospital, aun con toda esa sangre encima me pareciste el mejor hombre del mundo. Supe que eras mío y que yo era tuya.
-...pe...pero...pero ella...
-Ella murió en el accidente. Se fue. Te dejó solo y ahora me tienes a mí.
-...e...ella...
-Shhhh...descansa. Mañana estarás mejor.
-...

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El cadáver de Sandra cuelga de una viga del techo por las muñecas y los tobillos como si fuera una marioneta. A su alrededor hay algunos maniquís que había estado usando para su colección de ropa, también sin cabeza.
Al conjunto apuntan dos Polaroid desde distintos ángulos. Hay un montón de instantáneas en el suelo en las que aparece el cadáver de Sandra, "posando" en diferentes posturas. Pero ni una sola pista, ni huellas en las cámaras, ni sangre, ni nada.

La hipótesis de que hay por lo menos dos asesinos se hace más fuerte.
No queda mucho tiempo.



domingo, 18 de noviembre de 2012

7H3 NUR53 (Parte 3)

Karen J.W., 37 años. Artista. Acababa de inaugurar su primera exposición.
Su novio encontró el cadáver...o...bueno...lo que quedaba de él.

El asesino se estaba cebando. Era evidente que quería llamar la atención de la policía y los forenses. Los agentes habían empezado a cuestionarse si se trataba de una sola persona. Era muy difícil que le diera tiempo a matar a la víctima, desangrarla, deshacerse de todas las pruebas y montar la "escenografía" sin ayuda en tan poco tiempo. La pareja de Karen sólo había estado fuera de casa dos horas. Fuera quien fuera, trabajaba rápido. Habría que barajar la posibilidad de que se tratase de dos personas para seguir la investigación.

Esta vez, el...los...asesinos habían inaugurado su propia exposición.
De nuevo, el panorama se veía nada más abrir la puerta del piso.

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-¿Tienes más anticoagulante?
-Sí, bueno. Queda un poco. Tendré que coger más del laboratorio del hospital.
-...bien.
-Aún no me has dicho para qué quieres toda esa sangre.
-No puedo decírtelo. Es una sorpresa.
-...Tampoco te creas que entiendo por qué te llevas cachos de la gente a casa. Voy a tener que vaciar el frigorífico para que quepan...
-Es que la echo de menos. Eso es todo.
-...
-No me mires así. Sólo quiero volver a verla.
-...Creo que sé por donde vas...y no me hace mucha ilusión.
-¿Acaso pensabas sacarle otro uso a un par de muslos y dos brazos? No creo que te quepan en el horno, si es lo que estabas pensando.

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La puerta de la casa da directamente al salón y la cocina. Es una estancia amplia. La pared enfrentada a la puerta está llena de bastidores de pintor de distintos tamaños por las paredes. Y quienquiera que le ha hecho eso a Karen no ha dejado ninguno vacío...¿por amor al arte?

Una pierna...el brazo izquierdo...la otra pierna...la cabeza...el brazo derecho...todos están clavados a las paredes como cuadros expuestos. 
Esta vez falta el torso. Y de nuevo brillan por su ausencia los cinco litros de sangre que una persona adulta tiene de media. Esta vez los asesinos se han olvidado de limpiar una prueba, aunque tampoco es muy reveladora.
Karen tiene restos de cloroformo en la cara. Eso sólo despeja la duda de cómo las víctimas "se han dejado matar", por decirlo de algún modo.

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-¿De qué la conocías?
-Posó para mis cuadros cuando los dos éramos aprendices. Tuvimos un rollete. Se conserva bien, la verdad.
-Qué romántico.
-Y tú qué irónica.
-Casi nada. Oye, y...¿qué tienes contra ella? ¿Algún tipo de envidia?
-No. Nada. Sólo quiero su cuerpo.
-Ah...dime que al menos no te va la necrofilia.
-Ja, ja, ja. Te veo animada.
-Es que una no mata a alguien todos los días.

sábado, 17 de noviembre de 2012

7H3 NUR53 (Parte 2)

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-¿Qué te parece la de la izquierda?
-¿La del tutú azul?
-Esa.
-Tiene los brazos bonitos.
-Siempre igual. ¿Elegimos a esa o no?
-Paciencia, mujer. Sólo hace dos días desde la primera. Y ni siquiera pude dejarlo bonito, eres una agorera.
-No había tiempo. Y sería dar demasiadas pistas. Aún es pronto. Además te di tu caprichito de la sangre.
-Y las piernas, no te olvides de las piernas.
-Sí, bueno. Las piernas también. He de reconocer que fue divertido.
-...Ya...¿Y por qué la de la izquierda, si se puede saber?
-Es hija de una compañera de la planta a la que odio.
-¿Y por qué no la matas a ella?
-Porque si lo que quiero es hacerle daño, la muerte de su hija es lo más efectivo.
-...Entiendo...¿Me dejarías los brazos de esta?
-...

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13.53 p.m. Cinco días después del primer asesinato.
Lilly C., 19 años. Estudiante. Padres separados, vivía con su madre. Es ella quien encuentra el cadáver de su hija al volver del trabajo, en el hospital St. Thomas.
Lilly tenía un expediente académico envidiable y un futuro prometedor como bailarina de ballet. La nuera que toda suegra querría.

El cuerpo ha sido de nuevo degollado y desangrado, lo que indica que muy probablemente se trate del mismo asesino.
Si la escena del anterior crimen era sobrecogedora, esta tiene una belleza macabra que pone los pelos de punta.
El cadáver se mantiene suspendido y apoyado contra la pared del fondo de su dormitorio gracias al pañuelo que, pasando por el cuello de Lilly, está atado a una percha por encima de su cabeza. Saliendo de su minicadena, suena en bucle la danza del hada Pan de Azúcar, de El Cascanueces.
Lilly seguía vestida con la ropa de los ensayos de ballet cuando la mataron. Su cadáver se mantiene sobre las puntas de las zapatillas en una postura antinatural. Parece una bailarina de caja de música, excepto...
Excepto porque no tiene brazos. De nuevo, ni rastro. No hay restos de sangre, huellas, manchas...nada. Todas las pruebas han sido eliminadas a conciencia.

Los agentes tratarán de buscar una conexión entre las dos víctimas lo antes posible. Es evidente que este energúmeno se da prisa en actuar.