domingo, 22 de abril de 2012

Ojito conmigo

Mira esos ojos.
¿Los ves?
Antes solían ser tuyos. Creo recordar que te decían muchas cosas. Una vez incluso comentaste algo de "ahogarse en ellos".
Bien, míralos detenidamente. Ahora son míos.
Míos y de mi felicidad. Y de quien sabe apreciarlos.
Y ellos, aunque no sea correspondido, siempre te mirarán con cierto cariño. Porque nunca te han mirado con odio. El día que lo hagan, no lo olvidarás nunca.
Así que por mí puedes ahogarte en otros ojos, y perderte en otras pupilas. Sé que no sabes lo que quieres. Sé que en unas 9 semanas te vas a dar cuenta. Y otros ojos te mirarán decepcionados, los ojos de quienes dejaste atrás.
Pero los míos, te mirarán como siempre. Porque está todo muy claro. Eres muy previsible.
Y yo mientras tanto, voy a comerme el mundo.
Y tu no estás en el menú.
Buenas noches y buena suerte.

jueves, 12 de abril de 2012

Esta ópera os va a gustar.

Lo cierto es que hoy en día no se oye música clásica (cosa que entiendo, los tiempos cambian, y a uno le apetece mucho más ir a un bar a oír "Jhonny, la gente está muy loca" que un concierto de Chopin, un aria de Wagner, o una sinfonía de Beethoven)

Pero cierto es también que al oír la palabra ÓPERA, la mayoría de mortales piensa en una señora gorda con un lunar en el moflete y el pelo muy cardado, dando grititos agudos, y sí, de compositores "clásicos".
¡PUES NO!

Hay óperas actuales. Muchas, muchísimas.
Y mi misión de hoy es hablaros de dos de ellas, en especial de una cuyo nombre diré más adelante.

Comencemos.
Allá por el 1935, George Gershwing (un gran compositor a mi juicio), compuso la ópera Porgy and Bess.
Esta maravilla -porque lo es, yo la fui a ver hace unos años al Calderón y me encantó-, cuenta la historia de un barrio miserable junto al puerto de Charleston, y más concretamente la de Porgy, un discapacitado que se enamora de Bess. Su amor al principio imposible, va creciendo poco a poco, aunque un acontecimiento un tanto feo deja un final sorprendente.
Bueno, tampoco sé si os gusta el tipo de música de esta ópera (jazz, blues...). Yo la llevo oyendo en casa casi desde que nací. Lo que casi seguro que habéis oído es Summertime, que ha sido versionada mil y una veces, pero que viene de esta obra.


Y aquí viene la obra que hará que os guste la ópera.
Lo tiene todo: humor negro, música, sombra de ojos, Paris Hilton, y tías buenas (Y no, Paris Hilton no entra en tías buenas).

Os presento:

REPO! THE GENETIC OPERA

Se trata de una ópera rock adaptada al cine (con bastante tino, por cierto), aunque creo recordar que en España NUNCA se supo de esta película. Yes, Spain is different -.-

En fin. Os comento el argumento (yeah, pareados mañaneros, calidad suprema)

En un futuro no muy lejano (2057), una epidemia mundial que afecta a los órganos está asolando el planeta. Entonces la compañía GeneCo hace su aparición ofreciendo órganos nuevos a un módico precio.
Quienes no cumplen con el pago de sus órganos se convierten en el objetivo de los Repo! Man. Ellos son sanguinarios cirujanos que recuperan los órganos de GeneCo y asesinan (bajo amparo de la ley) a los morosos.
Mientras tanto, conoceremos también la historia de Shilo, una chica de 17 años que vive encerrada e hiperprotegida por su padre, debido a una enfermedad que ella padece en la sangre. Ella descubrirá en el desarrollo de la obra la cruda realidad, que al mismo tiempo, aunque duela, le servirá para conseguir la libertad que tanto desea.

Y en fin, todo eso bañado de una estética de cómic, oscura, cruda, muchos dirían que sexy. Color negro y encajes y vuelos por todas partes. Sí, eso que tanto nos gusta a los adolescentes y a Tim Burton (con todos mis respetos, sabéis que le admiro)



Como curiosidad, Joan Jett aparece en la película, Slipknot participó en la banda sonora y Paris Hilton fue ganadora del premio a la peor actriz por su papel en esta película.

Lo malo es que, por supuesto, habrá que verla de forma ILEGAL Y BAJO VUESTRA RESPONSABILIDAD, MALDITOS ANTI-SISTEMA! en Películas Yonkis (nótese el sarcasmo).

Dulces sueños

Hola bloggeros!
Antes de que leáis la entrada y/o toquéis nada, he de daros unas pequeñas instrucciones.
Esta entrada está pensada para ser leída mientras se escucha la música del vídeo de abajo. Hacer que todo cuadrase a una velocidad de lectura más o menos media es duro (de ahí mi tardanza, lo siento). Por tanto, para que mi esfuerzo no sea en vano y disfrutéis mejor de la entrada, recomiendo que leáis a una velocidad similar a la que usaríais para leer este texto en voz alta. Intentad entender bien todas las frases, solo así encaja bien con la música.
Por último, espero que os guste, y que comentéis (que sé que sabéis, a veces lo habéis hecho) con vuestra opinión.
AHORA SÍ, DALE AL PLAY Y LEE. :D


...Flotando...
Estoy flotando...
A la deriva en medio de la más absoluta y vacía NADA.
No hay aire, no hay color, no hay ruido. Y tampoco me hace falta.
Solo floto...

...
Me despierto.
Bueno, al menos mentalmente. No quiero abrir los ojos aún.
Es raro pensar cómo estaba funcionando tu cabeza antes de que fueras consciente, antes de despertar. Como si algo te hubiera tirado del tobillo para ponerte de nuevo los pies en la tierra después de un viaje por las nubes.
Mi cuerpo responde como en una reacción en cadena, como si me mandase pequeñas señales de que sigue ahí; estiro una pierna, me cruje la muñeca, se me ponen los pelos de punta, bostezo... Sí, parece que sigo viva. Hora de abrir los ojos.
Mi respiración es lenta, relajada. Estoy hecha un ovillo tumbada sobre mi lado derecho, tapada hasta las orejas con el edredón. Fuera de ese cascarón hace frío, pues mi aliento forma nubes de vaho apenas sale de los límites de la tela.
Aunque me muera de frío, salgo de la cama y, poniéndome a tientas las zapatillas, me dirijo hacia la puerta. Sin pensar, cojo el pomo, abro y...

Y...
No puede ser.
¿Sigo soñando?
Tras mi puerta no está mi casa. Hay...hay nieve, mucha nieve.
¿Qué? ¿Qué narices pasa? Sí, definitivamente es un sueño, pero tengo la sensación de que no es uno cualquiera. Lo recordaré siempre...en fin, le seguiré el juego a mi cerebro.
Justo delante de mi puerta hay unas huellas. Decido seguirlas, al fin y al cabo es un sueño, no puedo morirme, el cerebro me despertará en un acto reflejo.
Las huellas llevan a un bosque en mitad de un mar de nieve, como puesto en un cuadrado concreto del terreno. Todos los árboles son iguales, separados por la misma distancia unos de otros. Me adentro en el bosque siguiendo las huellas. Parece que encajan con las mías...
Y en mitad del rastro que sigo, como aparecida de repente...
Ahí está...estoy...estamos. Una chica exactamente igual que yo, mirándome fijamente. Casi me mata del susto. Está a unos 10 metros de mí, inmóvil. Le pregunto quién es, no contesta. Parece que ni siquiera respira. Cuando intento ir hacia ella, se da la vuelta y avanza en línea recta. No me hace caso, no responde. Solo anda y da mucho miedo.

Y yo la sigo, manteniendo siempre una distancia prudencial, pues si intento acercarme ella acelera su paso.
Después de un rato, tengo la sensación de haber caminado durante horas. Todos los árboles iguales, nada llama la atención. Todo es tan monótono que cansa. Y hace frío...
De pronto para en seco. Mi corazón también.
Se gira, me mira a los ojos. Está empezando a nevar sangre.
Los copos rojos lo cubren todo, absolutamente todo.
Casi no puedo ver. La nieve cae con fuerza. Me entra en los ojos y no consigo mantenerlos abiertos. Yo intento en vano cubrirme con las manos.
Cuando  intento entreabrir los ojos, veo que la chica se acerca a mí cada vez más.
Está justo delante de mí. Sus ojos son rojos.
Y todo se desvanece, lentamente.
Estoy muerta de miedo. Cerebro, corta ya, corta ya.


Mi cuerpo cae hacia atrás, esta vez no floto como antes.
El cosquilleo que solemos tener en la barriga cuando bajamos en ascensor se extiende ahora por todo mi cuerpo, pero elevado a la enésima potencia.
No es una sensación agradable. Parece que todo a mi alrededor desaparece, y todo está bañado de  malos presentimientos.
Todo es tan real...demasiado. Mi corazón se acelera, se me dilatan las pupilas, noto cada movimiento de mi cuerpo como amplificado. Pellizcarme no serviría para despertarme. El dolor aquí es tan real que asusta.
Sigo cayendo. A los lados pasan todos mis miedos personificados, todas mis inseguridades. No quiero seguir aquí, quiero que pare. Todo es demasiado real. Empiezo a dudar que sea un sueño.
Que pare, que pare...

Y para.
No se dónde estoy...
Un...hospital ¿tal vez? El pitido de mis constantes vitales en una máquina es todo lo que oigo de fondo.
Abro los ojos por tercera vez en el sueño. La luz blanca me ciega.
Y allí está ella de nuevo. Mirándome de pie junto a mi camilla. De nuevo, muda, de nuevo fría, como si no estuviera viva.
Me incorporo rápidamente, ella sale de mi habitación. La sigo, igual que antes, pero esta vez por un pasillo de hospital vacío. Solo hay luces blancas y puertas, y al final del todo, al fondo, una gran puerta gris.
Yo, con un pijama de hospital azul, ella, vestida de enfermera. El hospital, sumido en el más profundo de los silencios.
¿Qué hago aquí? ¿Qué intenta decirme mi cerebro? ¿Es esto acaso una señal de algo? ¿Una advertencia? No me gusta, quiero que pare, quiero despertar.
Y yo la sigo, cada vez más rápido, casi corriendo, casi llorando, por ese pasillo infinito.


Las luces comienzan a parpadear, mis miedos caminan unos metros por detrás de mí. Están todos, vienen a por mí, saben que los temo. Cada vez son más grandes, más rápidos. Y yo cada vez más pequeña. No me llega el aire a los pulmones, me ahogo, no puedo correr. Los noto ya tras mi espalda. Me han pillado, se acabó, voy a morir encerrada en un sueño...voy a morir.
Ella llega a la puerta gris y la abre. Todo queda bañado por una luz blanca inmaculada, demasiado intensa. No obstante esa luz me ha salvado. Se acabó...por fin terminó. Estoy a salvo...
¿Se acabó?

No, claro, ¿cómo iba a ser tan fácil?
Ahora estoy, o mejor dicho, estamos, en una azotea. La ciudad está vacía. No hay coches, ni gente, ni ruido.
Ella se queda parada en el borde de la barandilla de seguridad.
Me mira esperando que haga algo.
Y creo haber entendido qué quiere que haga.
Camino hacia el medio metro de metal que separa la azotea del abismo.
Me subo al borde. La miro. Ella se limita a asentir.
Miro abajo. Hay unos 10 pisos de altura. Voy a morir, pero supongo que es lo que debo hacer.
Respiro hondo, cierro los ojos. A eso quedo reducida, a una víctima de mi propio sueño. Una prisionera de mi propio mundo.
Estiro mi pie derecho hacia el aire, y dejo caer mi cuerpo lentamente, asumiendo mi final.
Me limito a esperar la caída, el dolor. La muerte.

Pero no llega, me despierto. 
Abro los ojos y doy un respingo. Mi cerebro ha terminado su historia.

Aunque al levantarme, encontré un poco de nieve bajo la puerta de mi habitación.


Dulces sueños. Sed felices.


domingo, 1 de abril de 2012

Lo tuyo es puro teatro.

Es increíble como una tarima a cierta altura puede hacer cambiar por completo a una persona.
Unos focos, un par de telones, los bastidores...qué poca cosa hace falta para tantas emociones juntas.



En el momento en el que una persona se sube al escenario, sus problemas se quedan abajo, en el patio de butacas, observándole. Ahora ellos son los espectadores y ella es quien toma el mando. Deja de ser alguien con nombre y apellidos, y se convierte en todo y en nada al mismo tiempo.
En todo, porque puede ser un niño pequeño o un señor mayor: un hombre o una mujer. Puede incluso que sea un animal, un monstruo, o incluso una inerte piedra. Puede estar triste, contenta, preocupada...
En nada, porque ninguna de sus máscaras es cierta. Pura ficción. Comedia, tragedia, lo que sea. Ficción, pero no mentira.

Una persona, cuando sale al escenario y se pone bajo los focos, deja de ser un envoltorio y pasa a ser lo que lleva dentro. La esencia de la persona, es ella en estado puro. Es gracioso, porque es haciéndose pasar por otros cuando los humanos dejan ver quiénes son ellos en realidad.



Un actor es esfuerzo. Un buen actor es que ese esfuerzo no parezca tal. 
Teatro es meterse en el papel de otra persona, como una posesión.
Es memoria, potencia, espacio, tiempo. Control y autocontrol. Es darle a la timidez la forma de un personaje. Es respirar hondo antes de salir a escena, y temblar como un flan entre bambalinas. Confianza y miedo a la vez. Es imaginar, es "no hay tiempo de pensar, sal y hazlo", es un reto constante.
Es soltar lo que llevas dentro encima de una tarima, y que al salir de escena el corazón te vuelva a latir.
Es ese remusguillo en el estómago según se acerca el día en el que tengas que hablar ante tus amigos y familiares...como si fueras otra persona.
Es reír, es llorar, exagerar, disimular. Fingir que finges. Una paradoja infinita y preciosa.
Visto desde dentro o desde fuera, el teatro es siempre como la vida misma. Posiblemente, si vas a ver una obra de teatro, haya más ficción en la calle que en las tablas. Esa es la magia.

Y yo, que ni por asomo me considero actriz, no cambiaría por nada del mundo esa sensación al oír crujir el escenario de Ambigú bajo mis pies.



jueves, 22 de marzo de 2012

Vuestro planeta os necesita.

Bloggeros!!

Hoy vengo a informaros de varias cosas. Cada una igual de importante que la anterior.

PRIMERO DE TODO:
Gracias a todos los que habéis pasado por aquí alguna vez a leer mis paranoias y a comentar en las entradas. La semana pasada superé (o mejor dicho, superasteis) las 3000 visitas al blog, por lo cual os estoy muy agradecida. Esas visitas son las que me dan ganas e ideas nuevas para escribir.
¡Intentaré ponerme en serio estos días con el blog y subir más cosillas! :)

SEGUNDO:
Supongo que todos los lectores de este blog tienen ojos (frase del día), y que por tanto habréis notado...no sé, ligeros cambios en el aspecto del blog. ¿Ligeros eh? Un par de colorines cambiados, nada más. *ironía*
Bueno, fuera de bromas, me gustaría que opinarais al respecto. Acepto sobornos, extorsiones, secuestros e incluso puede que alguna violación, pero por favor, algo. Me fío de vuestro criterio y buena fe.
Seguramente a lo largo de estas semanas vaya modificando alguna cosilla, decorando un poco los espacios vacíos, buscando elementos nuevos...¡espero que os guste!

TERCERO:
Bueno, como buena Acuario que soy, fuera vanidades, tras de mí parece ir siempre una densa nube de ideas y proyectos. Muchos no los termino, otros ni siquiera los empiezo...
El caso es que me he cansado de dejar ciertos proyectos sin sacar de la caja. Ahora ando pensando junto con Karu (cuyo blog os dejo aquí enlazado) en hacernos un Vlog.
Sí, con V. Para quien no lo sepa, es un vídeo-blog. Imagino que nos crearemos un canal compartido en Youtube para ir subiendo nuestras cosillas, siempre en clave de humor. No os extrañe que este verano empecemos a meteros los vídeos por los ojos, al más puro estilo Ludovico (véase La Naranja Mecánica).
Y bien, al grano. Por si el proyecto conjunto no sale adelante, o por si además del canal con Karu me hago uno sola, me gustaría saber si os apetece ver mi gepeto en pantalla, y hacia qué os gustaría que orientase el Vlog: humor, opinión, video-respuestas, reflexiones...lo que os apetezca (y no me seáis guarretes, que nos conocemos).

CONCLUSIÓN.
Quiero ver esta entrada petada de comentarios. No es una sugerencia -,-

domingo, 18 de marzo de 2012

Mi turno.

Bloggeros, vais a ser testigos de mi renacimiento.
Se acabaron los llantos inútiles, las esperanzas que no van a ningún sitio. Se acabó el dejarme comer la cabeza por una niñata sin sentimientos.
Es mi turno, el turno de Blanca. El turno de ser como soy sin sentirme juzgada. El turno de sentirme querida después de dos años de mierda. Y el turno de querer. De querer a alguien de verdad, a una chica que se lo merece más que nadie.
Y al pasado, que le den.
Voy a vivir mi presente, porque tengo 16 años a estrenar y unas ganas inmensas de comerme el mundo.
Y de comerme su boca ;)

Y sí, el vídeo es raro, pero tú quédate con la letra

No tengo que irme nunca más
Lo que tengo está justo aquí.
Antes pasaba las noches y los días
buscando por todo el mundo lo que estaba justo aquí.

Por  el subsuelo y por lo inexplorado
busqué en islas y ciudades.
Aquí vi algo que no pude ignorar.

Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.

Mira lo que hecho.
Ese puente está en llamas,
y así he estado yo.
Ahora estoy congelada por el deseo.
No hay necesidad de irme.

¿Donde estaría yo?
Si esto va a hundirse, 
es un riesgo que asumo.
Estoy congelada por el deseo.
Como si fuera mi elección.


Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.


Ahora soy tuya, 
así que ya no me tengo que ir.
Lo he encontrado,
así que no buscaré más.

Así que no buscaré más.



martes, 13 de marzo de 2012

Rehab

-Hola, me llamo "Yo" y soy adicta.
+Hola, "Tú". Cuéntanos más cosas sobre ti, ¿por qué estás aquí?

-...Necesito ayuda.
Llevo casi dos años enganchada. Al principio parecía fácil. Me decía a mi misma que podría dejarlo cuando quisiera, que no iba a pasar nada por probarlo...bueno, me equivoqué.
Al principio...joder, al principio era genial, en serio. Cuando estaba mal, me agarraba a la jeringuilla y con un poquito tenía suficiente. Con apenas unos gramos podía aguantar durante días.
Pero mi cuerpo fue queriendo más y más. Se me fue de las manos. Me di cuenta demasiado tarde.
-Joder, estoy hablando como en los anuncios y las campañas de "doce meses, doce causas". Qué asco.- ¿Cómo he podido caer en esto?
Bueno, pues eso. El deseo se hizo más fuerte. Incontrolable. Incomprensible. Pero era una necesidad.
Era tan maravilloso sentirla entrando en cada célula de mi cuerpo...llegué a pensar que eso era la felicidad.
Parecía tan fácil, tan verdadero. Todo era perfecto allí, en esa realidad alternativa que mi cuerpo creaba cuando estaba chutada. Parecía que la felicidad era eterna, que nada podía trastocar mi estado de ánimo.
Mi adrenalina subía, el dolor desaparecía hasta el punto de olvidar cómo era sentirlo...y las cosas llegaron a un punto sin retorno.
La vida no suele avisar para devolvérnoslas, así que cuando me di cuenta de mi dependencia ya era demasiado para mí. Sola no podría arreglarlo, pero mi única compañía era ese dulce veneno. ¿Cómo iba a salir a flote?

Intenté dejarlo. Aunque más bien diría que ella me dejó a mí a merced de mi (mala) suerte.
La escondí por ahí, esperando no volver a caer nunca, pero siendo tan cobarde de no hacerla desaparecer de mi vida.
La primera semana fue tremenda. Una de las peores de mi vida. Supongo que ahí fui realmente consciente de cómo había malgastado mi tiempo y mi vida. Es muy duro aceptar eso.
Los siguientes días fueron duros físicamente. El mono, supongo. Mi cuerpo llegaba a unos límites insospechados. Y de nuevo, me encontré sola. No hay nada peor que sentirse solo cuando estás rodeado de gente.



Bueno, poco a poco parecía que todo volvía a su cauce. Toqué con la punta de los dedos la verdadera felicidad, la madurez, el estado de equilibrio de autoestima.
Pero entonces...me "encontré" (la esperaba con todas mis fuerzas) de nuevo de frente con ella. Y mi vida cayó como un castillo de naipes...después de todo lo que me costó construirlo. Decaí. Le volví a entregar mi alma, quedando de nuevo a su merced, como una marioneta.

Mi culpabilidad ante la caída, mi pena por lo que estaba haciendo de nuevo con mi vida, y la inseguridad volvieron a mí y me cayeron encima como una losa. Me vi incapaz de salir del laberinto. El ciclo iba a repetirse una y otra vez.
Intenté dejarlo de nuevo, y de momento lo consigo...pero sigo sin deshacerme del recuerdo.

Lo peor de todo no es la repercusión física.
Quiero decir, la droga mata, pero primero mata por dentro.
Lo peor es que lo mismo en lo que te apoyas para vivir día a día, es lo que lentamente se apodera de ti hasta matarte. Es una de esas crueles ironías de la vida que siempre odiaré.
Lo peor es que tengo la felicidad y la "buena vida" esperándome de brazos abiertos, recibiéndome con una alfombra roja, justo delante de mis narices. Pero mi estúpida cabezota me hace temer a esa vida, a estar sola, a avanzar. Mi estúpida cabeza sigue prefiriendo el masoquismo.

Y...bueno, realmente no espero que vosotros me ayudéis a curarme. Sé que no podéis. Mi cura está en mí, pero supuse que me vendría bien desahogarme, soltarlo todo y reflexionar...

+Bueno, "Tú"...no te preocupes. Solo hay una cosa que no me ha quedado clara. ¿A qué sustancia eres adicta?

-Je, bueno, esperaba que no me lo preguntaras...
Mi droga tiene nombre y apellidos. Tiene ojos, y boca, y funcionan como puñales contra mí.
Llamémosle "ELLA"